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María Selva Durán Ferreira (58) fue operada de cáncer de mama dos veces. La primera cirugía se la hicieron en 2001 y la segunda, en 2015. Su vida dio un giro de 180 grados, ya que no solo debe afrontar emocionalmente lo que esto significa para ella y su familia, sino también la necesidad de recursos para costear los medicamentos que tiene que tomar disciplinadamente para combatir esta enfermedad. Además de este vía crucis que enfrenta desde hace 14 años (su primera cirugía), ahora debe lidiar con el desabastecimiento de algunos medicamentos esenciales para tratar su cáncer. 

“El problema que enfrentamos es que no hay algunos medicamentos oncológicos, porque, según lo que nos dicen, la Aduana no los deja pasar o no los libera; son remedios que necesitamos, ya que son como una quimioterapia diaria”, afirma, citando por ejemplo el Leprosol (tabletas), que es un producto argentino. A decir de Durán Ferreira, algunos familiares de pacientes con cáncer se ven obligados a viajar hasta la población fronteriza de Yacuiba para adquirir fármacos oncológicos. Al igual que ella son varias las personas que sienten la falta de suministro de dichos fármacos y que peregrinan de un lado a otro.

Lucas Abendrof, presidente de la Asociación de Importadores de Productos Farmacéuticos (Asofar), reconoce que hay cierto desabastecimiento y explica que esto se debe a que han ajustados algunos procesos y aumentado los requerimientos de parte de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed) que los hizo conocer a través de una circular (ex-Unimed), como que los contratos de importación sean ‘consularizados’ (ser legalizados por el consulado y la Cancillería) y otras exigencias más, lo que hace más burocrático y engorroso el trámite de importación, y eso genera un cuello de botella en el procedimiento, que finalmente provoca desabastecimiento de productos que usan pacientes crónicos. 

Según Abendrof,  entre otros requisitos, ahora se exige documentación de la empresa, contratos privados y carta de representación legalizada por la Cancillería, etc. El año pasado se aprobó el Decreto Supremo 3376, mediante Resolución Ministerial N.º 837, que respalda los nuevos requerimientos; sin embargo, en cuanto entró en vigencia el DS había algunos productos que estaban en tránsito, los mismos que han entrado en calidad de abandono en la Aduana, toda vez que ha sido difícil para las empresas cumplir con todas las exigencias que señala la nueva normativa.

El representante de Asofar reconoce que esto ha tenido un impacto directo en la población que  necesita adquirir medicamentos no solo oncológicos, sino también para otras patologías.

Al respecto, la doctora María Julia Carrasco, responsable de Agemed, indicó que desde enero de 2017 empezó a funcionar dicha entidad en base a la normativa vigente establecida por la Ley 1737 del Medicamento de diciembre de 1996, acerca del registro sanitario y autorizaciones para despacho aduanero que permiten regular el manejo de los productos farmacéuticos  con la finalidad de que estos estén garantizados y cumplan con todos los requisitos, ya que se trata de la salud humana. 

Respecto a los productos oncológicos, dijo que se encuentran aprobados por el listado de medicamentos esenciales, cuyo reglamento establece que tienen prioridad, por lo que son aprobados en un plazo de 10 días y en el caso de que estos tengan el título de refrigerados, demora 24 horas.

Negó obstaculización en los procesos de importación de productos. “Si el paciente o algún establecimiento de salud tienen problemas con el acceso a cualquier medicamento deben hacer su denuncia al Sedes o directamente a Agemed para hacer la investigación respectiva; las empresas deberían informarnos si van a tener dificultad  con algún medicamento y oficialmente no tenemos ningún reporte”, sostuvo.

Hace falta una ley del cáncer
Muchos de los problemas que enfrentan los pacientes con cáncer se solucionarían con una ley del cáncer, como existe en otros países vecinos, considera la directora del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, Martha Alicia Arrien. 

“Por ejemplo, se podrían otorgar los medicamentos por ‘estadiamiento’ (diferentes fases de una enfermedad), pero no hay un plan estratégico contra el cáncer”, añadió. No obstante, reconoce que en el caso de los menores de cinco años y mayores de 60 tienen la cobertura establecida por la Ley 475, aunque la misma es limitada, ya que no cubre todos los diagnósticos y tratamientos de los distintos tipos de cáncer. 

Por ejemplo, en el caso de Pediatría solamente está cubierto el tratamiento (quimioterapia) de leucemia linfoblástica aguda, es decir, una patología de 20 diagnósticos oncológicos en niños, y algunos fármacos, cuyos costos son elevados, como por ejemplo la L. Asparaginesa.  

Según datos recogidos en el Oncológico, cada año se atiende entre 70 y 80 casos nuevos solo en Pediatría y, de estos pacientes nuevos, el 50% corresponde a leucemias, y de este 50%,  que significan entre 35 y 40 chicos, la norma nacional solo cubre entre 15 y 20 niños, los cuales corresponden a la patología de leucemia linfoblástica aguda.

En el caso de los pacientes mayores de 60 años, esta misma ley cubre solamente complicaciones derivadas por el cáncer o patologías asociadas. Respecto a las mujeres, existe un programa que cubre únicamente lesiones premalignas hasta cáncer in situ, papanicolau, biopsia e histerectomía también in situ.

Consumen jugos y hierbas
A los pacientes con cáncer, que ven de cerca el dolor y la muerte por esta enfermedad, muchas veces la desesperación los lleva a aferrarse a frutos, jugos y hierbas que ofrecen fuera del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano.

Desde uña de gato y noni hasta jugo de grada (raspadura del tronco de un árbol) les venden. De acuerdo con Durán, no se conoce si estos remedios son capaces de combatir el cáncer. “Venden un montón de cosas para curar el cáncer  y para la diabetes, pero no sabemos a ciencia cierta si son buenos”, sostiene.

Al respecto, el oncólogo  clínico Saúl Gandarilla señala que  mientras no se tenga evidencia que tiene beneficios para combatir el cáncer, él no los recomienda. “Mientras un paciente está con la quimioterapia, pido que no consuma nada de remedios naturales, que suspendan todo, porque si se presenta una complicación, no vamos a saber si es generada por los efectos colaterales o por el consumo de alguna  hierba”, dijo.