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Sostiene que su estrategia fue clara e inmutable, no salirse del margen del derecho internacional. El agente de Chile para la demanda marítima iniciada por Bolivia, Claudio Grossman, sostiene que el país apeló a la acumulación de supuestos compromisos y ahí dejó en evidencia debilidad, misma que se tradujo en el fallo adverso de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

"Diez veces cero, es cero, no es uno. Y Bolivia buscó la acumulación. Eso ya es una confesión de debilidad. Eso no es riguroso y no es de acuerdo a derecho", respondió el representante en entrevista con La Tercera.

El titular del Gobierno chileno ante La Haya manifestó que en discusiones con su equipo jurídico se dijo: "No vamos a darle a la corte ninguna argumentación de salida” y "aquí hay que aplicar el derecho internacional".

"Fue muy importante crear un ambiente en que todos pudieran discutir y siempre hay alguno, yo he estado en centenares de casos que dicen 'pensemos que la corte puede salir con una cosa o la otra'. Nosotros mantuvimos la línea", manifestó sobre cómo encaró su Gobierno el litigio.

El representante reveló además que existieron voces que consideraban adecuado ceder en algunos aspectos para acentuar el ámbito político del caso, en el que Bolivia llevaba la delantera. "Nosotros dijimos que eso es inconsistente con el mensaje que queremos poner: ubicar la disputa en el derecho. Y así lo hicimos", destacó.

Grossman fue el tercer agente de Chile dentro del litigio que se prolongó por cinco años y cinco meses. Su lugar estuvo ocupado primero por Felipe Bulnes, que dimitió ante la falta de cohesión; luego vino José Miguel Insulza, que encaró una etapa electoral.