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Seis de cada 10 ciudadanos dicen sentirse inseguros caminando por las noches en su barrio y creen que tiene una alta probabilidad de ser víctimas de la delincuencia fuera de su casa en el próximo año, según la primera Encuesta Municipal de Seguridad Ciudadana en la ciudad de Santa Cruz (EMSC), publicada recientemente. Los lugares de concurrencia masiva, como paradas de transporte público, las ferias, los mercados, bares, cantinas y dentro del mismo transporte público, son los espacios en que los cruceños se sienten más inseguros en la ciudad. 

La trilogía que explica la alta sensación de temor de la ciudadanía cruceña se resume en los altos niveles de credibilidad en los informativos televisivos, la baja interacción vecinal y el bajo nivel de confianza en las instituciones responsables de la seguridad ciudadana; puesto que si bien el Índice de Valoración Institucional establecido por la EMSC muestra que los servicios municipales son los que gozan de mayor confiabilidad y mejor evaluación en su desempeño, en materia de seguridad ciudadana, la confianza en las instituciones encargadas de la seguridad  no pasa la media general y solo las defensorías de la niñez y adolescencia tienen una evaluación en su desempeño mayor a la media, es decir, algo más de 5 de cada 10 dice que estas tienen un desempeño positivo.

Por ello uno de los mayores desafíos para la implementación de un plan municipal de seguridad ciudadana para el próximo quinquenio pasa por un profundo cambio en el desempeño institucional que apunte a una gestión coordinada y sinérgica basada en resultados, con altos niveles de transparencia y de rendición de cuentas, entendiendo que las políticas públicas deben ser el resultado de la articulación entre el gobierno municipal y la sociedad civil organizada. Esto permitirá que el gobierno local tenga mejores oportunidades y mayor conocimiento y capacidad para facilitar procesos de convivencia pacífica y de resolución cooperativa de conflictos. 

Los problemas de inseguridad no son los mismos en cada territorio y, para tener políticas efectivas, es necesario territorializar las acciones; es decir, que estas respondan a la realidad de cada área, conociendo sus problemas característicos y los de sus ciudadanos, los que deben ser la base de planes distritales de seguridad ciudadana que respondan al plan municipal y se conviertan en instrumentos de articulación de las secretarías municipales de desarrollo social, de cultura, de movilidad urbana, de desconcentración y de seguridad ciudadana que, en alianza con los actores sociales e institucionales, integren redes modernas, flexibles, abiertas al entorno y orientadas al cumplimiento de metas de prevención y educación que promuevan el desarrollo humano sostenible.

Una gestión articulada y sinérgica se basará en el fortalecimiento de un sistema integrado que permita el buen uso de los recursos y la capacidad para producir resultados en pro de los intereses ciudadanos. El aumento de la eficiencia en el uso de los recursos públicos requiere de estrategias múltiples y diferenciadas en la consecución y asignación de presupuesto, en un marco equilibrado entre criterios técnicos y políticos. No es gastar más ni menos, es gastar bien; estableciendo el equilibrio técnico y político en la asignación de recursos, teniendo en cuenta criterios de productividad y eficiencia.

Una gestión eficiente y eficaz requiere, por último, de servidores comprometidos con el principio de buen gobierno e instituciones fortalecidas, llevando a cabo cambios estructurales en la organización y en la gestión de las entidades, estableciendo claridad en las responsabilidades de los servidores públicos y mecanismos adecuados de seguimiento, que permitan analizar progresivamente su gestión y tomar correctivos a tiempo.