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El representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), habló con EL DEBER sobre el último informe de la entidad sobre el gasto público en América Latina en un contexto de ralentización. Remarca la fortaleza de la economía boliviana.

El Estado gasta más, pero ¿todavía de forma ineficiente?

Para comenzar no podemos poner el foco únicamente en la ineficiencia del gasto público, lo que llevó a colocar a Bolivia en los últimos lugares en la región. Nosotros no hemos auditado el gasto público de Bolivia ni hemos encontrado ineficiencias. El proceso es distinto. El informe nace de la necesidad de dar herramientas a la región en un contexto de restricciones económicas y fiscales por mayores tasas de interés, aplanamiento o reducción de los precios de los commodities (materias primas) y una mayor restricción financiera respecto de la década pasada. Un primer enfoque fue pensar que los gobiernos iban a enfocarse en un mayor recorte o reducción del gasto público. Ese efecto pierde su valor anticíclico. Por eso, el informe busca echar luz para encontrar mayor eficiencia en el gasto público. Antes que recurrir al reflejo del recorte, los Estados deberían buscar los espacios donde tener un gasto más eficiente. En la región, hay pruebas contundentes de que la inversión sostiene el crecimiento y Bolivia es un ejemplo de ello.

¿Cuáles son esos espacios de ineficiencia?

Eso no se puede calcular tan inmediatamente por la falta de datos precisos. Solo se pueden hacer algunas inferencias, por ejemplo, por los gastos en salarios en comparación con el sector privado. Otro punto son los subsidios, para ver si están siendo focalizados o no en relación a las necesidades de la economía. Nosotros hemos hecho una inferencia solamente. Una presunción relativamente razonable es que nuestra región es más ineficiente en el gasto público que los países de la OCDE.

Según el volumen de inversión, presuponemos el espacio de ineficiencia en cada país. Hay países que aparecen con baja ineficiencia, pero pasa que no tienen alta inversión pública. Pero países que tienen una proactividad en inversión pública, como Argentina, Bolivia y otros, se observa que hay más espacios para ser más eficientes en el gasto público. Bolivia tiene una estructura de gasto público con un altísimo componente de inversión. Hay otros países que incrementaron el gasto corriente y eso es más preocupante.

¿Cómo pensar un gasto público más eficiente en un contexto adverso por la ralentización?

Ese es el mayor desafío. En los últimos años, el gasto público en la región ha demostrado ser eficaz, con impactos muy fuertes como fue una significativa reducción de la pobreza y la reducción sorprendente del índice Gini. Es cierto que Bolivia ingresó a este periodo de bonanza mundial con un piso muy bajo, es decir, con pasivos muy grandes en materia de servicio e infraestructura para la población y se los han atacado, según los números, con gran eficacia. El desafío hacia adelante, en función de las restricciones económicas es agregar a la eficacia la eficiencia. No privarnos de esa inversión, sino identificar esos bolsones de potencial ineficiencia y el interés de trabajar sobre ellos. Tenemos que ser más precisos en el gasto público.