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Debe estar aún en el recuerdo de muchas personas el dramático pedido de ítems que hicieran familiares de los pacientes con cáncer y de médicos del Instituto Oncológico, el 6 de junio, al presidente Evo Morales, que había llegado hasta la Escuela Superior de Formación de Maestros Enrique Finot a un acto por el Día del Maestro. 

Dicho reclamo tuvo eco, pues autoridades de Gobierno prometieron la entrega de algunos ítems y la posible ampliación de la infraestructura del hospital que es el referente a escala nacional en la lucha contra el cáncer, pues es el único hospital oncológico de Bolivia que funciona con todos los servicios: pediatría, diagnóstico, quimioterapia, cirugía, hospitalización y radioterapia.

Todos esos servicios se ofrecen gracias al voluntariado y a la caridad de muchas personas particulares, informó Martha Alicia Arrien, directora del centro, que con otros administrativos visitó ayer al director de EL DEBER, Pedro Rivero Jordán, para ponerlo al tanto de las penurias del nosocomio y de los pacientes.

Sienten exclusión

Personeros de Gobierno pidieron a Arrien solicitar los ítems más urgentes para darles curso, por lo que la directora alistó 183, pero se los vetaron y le sugirieron que eligiera ‘los más urgentes’. De ese modo optaron por pedir 27, que supuestamente serán entregados este viernes 27 de julio.

Empero, hay desconfianza en la gente del oncológico por la forma en que autoridades del Gobierno manejan el tema de salud, pues hace poco el presidente Morales afirmó que por falta de orientación no se invirtió en su momento en la construcción de hospitales. Luego hubo una reunión convocada por autoridades de salud para hablar del asunto y no invitaron a nadie del oncológico.

“No invitan a las personas que día a día están en el tratamiento y en la vivencia del cáncer. No solo no nos toman en cuenta para darnos cosas, sino para tomar decisiones”, se quejó Gabriela Antelo, jefa médica en el hospital.

Ampliación, cuanto antes

La dramática situación se ve reflejada en la deuda de tres meses de sueldo que se debe a personal de radioterapia, porque parte de ese dinero la Legión Cruceña Contra el Cáncer lo empleó para evitar el cierre del área de pediatría, que quebró en diciembre del año pasado.

El Gobierno anunció la construcción, hace años, de varios centros de salud, entre ellos tres centros de medicina nuclear y de radioterapia en La Paz, El Alto y Santa Cruz, pero no habló del oncológico. “No hemos sentido ayuda del Gobierno, pese al esfuerzo que hacemos por los pacientes de todo el país”, dijo Oliver Pinto, jefe de la sala de radioterapia.

La administración del hospital espera otra promesa: la aprobación de un proyecto de ampliación del centro ubicado en el tercer anillo, entre las av. San Martín y Canal Isuto. Para tal efecto se invirtieron Bs 100.000 en la realización del estudio y el diseño conforme a la norma exigida por la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE) y se lo envió a los ministerios de Salud y de Gobierno y se espera la respuesta.

“La ampliación bordea los $us 15 millones. Los centros de radioterapia y medicina nuclear tienen un valor de $us 55 millones cada uno”, aseguró Pinto.

Oncológico en terapia

Fundado por voluntarias
Damas de la Legión Cruceña Contra el Cáncer fundaron el Instituto Oncológico hace tres décadas ante la necesidad de un centro especializado.

Cruceños en pie
Rosy Montero, vicepresidenta de la Legión Cruceña, cree que la población de Santa Cruz y todas las instituciones deben pedir a gritos un nuevo hospital.

Llegan por miles
El oncológico registra 27.000 consultas externas por año, de personas que son derivadas de otros centros de primer y segundo nivel, con diagnósticos de cáncer o alta sospecha.

Los pacientes aumentan
El centro recibe 1.700 pacientes nuevos cada año. Un 23% con cáncer de cuello uterino.