Opinión

Memoria histórica: a 444 años de la fundación de Tarija

Eduardo Trigo O'Connor d'Arlach 1/7/2018 04:00

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El español Luis de Fuentes y Vargas en virtud de una provisión que firmó con el virrey Francisco Toledo en La Plata, fundó la villa de San Bernardo de la Frontera de Tarija el 4 de julio de 1574. Los objetivos principales fueron consolidar la ocupación colonial en un vasto territorio; proteger la frontera de la Plata que sufría periódicos ataques de los chiriguanos; expandir la fe cristiana entre los pobladores y facilitar futuras comunicaciones con Paraguay y Tucumán.

Luis de Fuentes nació en Sevilla, hijo mayor de Pedro de Fuentes y Ana Vargas. Muy joven se trasladó a América, se instaló en Potosí donde se dedicó a la minería, actividad que abandonó para asumir la responsabilidad de fundar una villa con el nombre de San Bernardo de la Frontera de Tarija.

El conquistador que recibió el título de Capitán y Justicia Mayor, formó su hueste con la participación de 45 españoles y 45 indígenas de las etnias quechuas, chichas y tomatas, estos últimos pacíficos pobladores del norte del valle que fueron quienes más sufrieron las atrocidades cometidas por los chiriguanos, a ellos se considera, actualmente, como aliados de los españoles. En el grupo figuraba el padre dominico Francisco Sedeño, el primer sacerdote que llegó a la región.

La primera estación la hicieron en Calama, paraje habitado por tomatas que pasó a ser conocido como "Tarija la Vieja". Luego se hizo la exploración topográfica para definir el lugar más adecuado para el emplazamiento del centro urbano que interesaba al Virrey  y que actualmente constituye la capital del departamento más austral de Bolivia.

Tras la fundación, Luis de Fuentes se abocó a las funciones administrativas, organizó el sistema para el funcionamiento de los órganos políticos, dirigió personalmente el trazado del nuevo centro urbano, dispuso la construcción de una iglesia frente a la plaza que hoy lleva su nombre y procedió a la distribución y adjudicación de tierras en favor de los conquistadores que le habían acompañado.

Una de las actividades más sobresalientes fue la evangelización llevada a cabo por los sacerdotes de las órdenes religiosas: los dominicos, los agustinos, los jesuitas, los franciscanos y los juandedianos, estos últimos dedicados a atender la salud de los pobladores.

Los franciscanos del Colegio de Nuestra Señora de los Ángeles, por disposición de la Santa Sede, tuvieron a su cargo el Colegio de Propaganda Fide (1755-1918), ellos establecieron centros de misiones en una vasta región del Chaco.

Desde los primeros años, en Tarija se desarrolló una actividad agropecuaria que tenía como mercado principal la Villa Imperial.

Tarija, que dependió originalmente de Charcas, en 1784 pasó a formar parte de la Intendencia de Potosí hasta 1807, año en que el Rey dispuso que se incorporara a la Intendencia de Salta (hoy provincia de la República Argentina) y en razón de que se había creado en esa ciudad el Obispado de la diócesis. En consecuencia, la región fue segregada del Alto Perú y la nueva anexión era de carácter religioso, político y administrativo. La disposición real fue adoptada en vísperas del inicio del movimiento emancipador en el virreinato del Río de la Plata.

El 25 de mayo de 1810 se produjo en Buenos Aires la denominada Revolución de Mayo, encabezada por Cornelio Saavedra. El nuevo gobierno convocó a un Congreso General e invitó a todas las provincias del interior a enviar delegados.

El Cabildo de Tarija designó a José Julián Pérez de Echalar como su representante, quien llegó a ocupar encumbradas posiciones en Buenos Aires. Fue Secretario de Gobierno del Primer Triunvirato y miembro titular del Segundo, junto con Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. En representación de las Provincias Unidas negoció el Tratado de Pacificación en Montevideo con el virrey Elío.

Los guerrilleros tarijeños tuvieron activa participación en la lucha por la emancipación del virreinato del Río de la Plata que incluía al Alto Perú.

Cuando se fundó la República de Bolivia el pueblo tarijeño se manifestó a través de tres cabildos abiertos pidiendo su incorporación a la hija Predilecta del Libertador, la determinación en el último estuvo precedida de la frase "Tarija prefiere desaparecer del mapa antes de dejar de ser boliviana", lo que logró en 1826.

Tarija, a través de sus hombres y su riqueza, ha contribuido a la Patria sin reservas ni limitaciones, sobreponiéndose al abandono que ha sufrido por décadas de parte de los poderes públicos.