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Hace dos meses, el 23 de octubre, los vecinos del 4to anillo de la avenida Piraí arremetieron contra los drogodependientes que estaban apostados en lo que, en su jerga, ellos denominan ‘condominios’ debajo de tres puentes. Quemaron los colchones y otros objetos además de tapiar con ladrillo y cemento los espacios entre los puentes y la parte superior de los canales para que los adictos no vuelvan. 

“Solucionamos el problema en nuestro lugar pero sabemos que ahora el problema lo tienen otros vecinos”, señala la dirigenta vecinal Sara Pedraza, que indica que tienen planeadas otras acciones para seguir ‘corriendo’ a los drogodependientes de la UV 53. 

Ese plan incluye por el momento grupos de vigilancia de vecinos, contratación de guardias de seguridad privados, operativos con la Policía de la 4 de Noviembre, entre otros, pero al final de cuentas el objetivo es ‘correrlos’ del todo de la zona. 

Carlos Herrera, presidente de la junta vecinal de la zona, protesta porque las autoridades no les dan una solución definitiva al asunto. Por ello se queja y plantea lo incongruente de la situación de que los drogodependientes viven violentando el código penal y son arrestados ocho horas por robos y atracos, mientras que cualquier otro vecino que infrinja una norma se enfrenta al rigor de la ley.

También subraya la paradoja de que una autoridad municipal vive en la zona y la Gobernación ‘se lava las manos’ diciendo que no se los puede obligar a rehabilitarse. “Entonces hay que promover un cambio en la ley y crear centros especializados”, dice. 
 

Microtráfico de drogas sigue
Antes del tapiado, la venta de droga al raleo se focalizaba en la rotonda; ahora, según una persona conocedora del submundo de los drogodependientes, los puntos de venta se trasladaron debajo de un puente entre el 4to y 5to anillo, además de la laguna que existe detrás de un motel. “De madrugada los proveedores dejan la droga que se vende durante todo el día y la noche siguiente”, afirma. 

Los vecinos de la rotonda
“Estamos mucho más tranquilos porque ya no están aquí; por lo menos ya podemos poner mesas en nuestra puerta para vender el pan”, dice Juan Carlos Velarde, propietario de una panadería frente a la rotonda donde antes estaban asentados los adictos, mientras que Andrés Calisaya, guardia de seguridad de una pizzería, agrega que antes de que los ‘condominios’ sean tapiados, tenía que estar atento a cualquier robo a los motorizados. 

De igual forma Jorge, dueño de una ferretería, comenta que estaba cansado de la tensión de ver a los adictos merodear ‘chequeando’ qué podían robar. 

Los corren a ‘chicotazos’
La situación para quienes viven entre el 4to y 5to anillo en la zona es insostenible. Las aceras están tomadas por los adictos que recogen basura, se drogan, realizan actos obscenos, duermen y hacen sus necesidades allí. Esto sin contar la indefensión de mujeres, niños y adultos mayores. 

Para Melisa Startari, que vive en el condominio Portofino la situación es insoportable por el peligro que representan. A su vez Antonio Montero, guardia de seguridad, cuenta que tuvo que correr a chicotazos a muchos adictos que querían asentarse en el parque urbano de la zona. Al final, ‘el chicote’ es la solución elegida ante la falta de respuestas contundentes de las autoridades. 

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Otras voces

Policía 4 de noviembre 
El mayor Milven Lara, del Distrito Policial 4 de Noviembre realiza operativos conjuntos con los vecinos para retirar a los adictos de la avenida Piraí. Asegura que lo seguirán haciendo pese a que se vuelve un círculo vicioso pues después de arrestarlos ocho horas, los drogodependientes regresan al lugar. Reclama compromiso de la Gobernación y la Alcaldía para dar una solución definitiva a esta problemática. 

Droga al raleo
El microtráfico en la avenida Piraí y en la favela del cuarto anillo de la Busch (cordón ecológico) continúa. Personas que conocen la realidad de estas personas en situación de calle y de los agentes que siguen a los narcos, hay un acuerdo de los drogodependientes para no invadirse los territorios que controlan y donde venden sustancias controladas. La Felcn asegura que hará operativos para dar con los proveedores.