Opinión

Urge proseguir con el traslado de La Ramada

El Deber Hace 3/1/2018 8:00:00 AM

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Varias encuestas confiables han comprobado que la inmensa mayoría de la población cruceña está de acuerdo con el traslado y ordenamiento de los mercados. Sin embargo, persisten los problemas. Para colmo, no faltan agitadores políticos de turno que pretenden sacar provecho de estas situaciones conflictivas.

Sin ánimo de mirar al pasado, ya que es el futuro el que nos interesa, cabe reconocer que la excesiva permisividad que hubo en años anteriores es uno de los principales factores causales de la actual e irracional resistencia, particularmente en el complicado y cada vez más anárquico mercado de La Ramada. Allí crecieron los toldos por doquier y se instalaron muchas precarias conexiones eléctricas de forma ilegal que son bombas de tiempo. Es más, ya hubo varios incendios, difíciles de sofocar por el aglomeramiento ilegal existente. También se impide la circulación tanto de vehículos como de peatones por la abusiva invasión de calles y aceras. Se pueden agregar muchos otros males archiconocidos. El resultado de la sumatoria es el caos cotidiano y perjudiciales puntos de estrangulamiento en un sector urbano clave. 

El transcurso del tiempo generó en La Ramada pingües ganancias para quienes han acaparado puestos de venta y locales comerciales. Estos grupos son los que más se oponen y, aunque se hagan los ‘pobrecitos’, bien sabe todo el mundo que se trata de gente con mucho dinero y que se caracteriza por expoliar a los menos afortunados, que también intentan tener en La Ramada un lugar para vender.
La Alcaldía Municipal de Santa Cruz de la Sierra ha encarado un plan de traslado de mercados que brinda mejores alternativas para los vendedores en materia de seguridad, transporte y comodidades generales. Las mayores resistencias parten de quienes encubren sus ocultos intereses bajo el manto de lo popular. No hay que engañarse. 

El municipio informó esta semana que el traslado de los comerciantes de Los Pozos y de La Ramada queda pospuesto. Debía comenzar el 1 de marzo, pero ahora ya no hay fecha definida. El argumento es que se espera concluir los accesos a los nuevos centros de abasto. Por detrás está la oposición de los gremialistas, especialmente de La Ramada.

Dialogar primero siempre será conveniente para tratar de procurar entendimientos de largo plazo. Pero una vez superada la etapa del diálogo y si mediante ese constructivo proceso no se logran resultados, entonces hay que imponer la legitimidad de la autoridad, sin vacilar y con absoluta firmeza, por el bien de los habitantes, de la propia ciudad y hasta de quienes hoy ciegamente se oponen a ser trasladados. No caben más discusiones, los planes de reubicación deben seguir su rumbo de forma expeditiva y sin mayores demoras. El futuro de la capital oriental está en juego.