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Aunque es una lucha permanente, diaria, y que parece no tener final, los policías que tomaron el control del penal Palmasola han logrado, en las últimas tres semanas, ‘golpear’ por más de Bs 1 millón a los narcos que no cesan en sus intenciones de traficar con sustancias controladas en el interior del recinto penitenciario.

Esta cifra es la sumatoria del valor de venta que tenía la droga secuestrada en casos grandes, como cuando el 18 de septiembre se encontraron tres baldes con marihuana, que una mujer trataba de meter al PC-4. Aquella vez, el valor de venta que se estima tenía la droga entre los reclusos, era de aproximadamente Bs 800.000.

Poco después, se sorprendió a un reo con 79 cápsulas con cocaína, las que se presume fueron metidas por una visita que se convirtió por algunos minutos en tragona de droga. Esa cantidad de alcaloide estaba valuada en más de Bs 200.000.

Pero además a esta cantidad se le debe sumar otras confiscaciones menores, pero que en la suma de ganancias para quienes no quieren que el penal deje de ser el patio de venta de la cocaína y la marihuana de los traficantes, son significativas.

Por ejemplo, en el operativo realizado ayer en el bloque A del PC-3 o área de máxima seguridad Chonchocorito, se secuestraron 239 sobres de cocaína lista para la venta. Esta cantidad de droga puede significar una ganancia de cerca de Bs 5.000, ya que cada sobre tiene un valor de Bs 20.

En el caso de la marihuana, el valor de venta de cada sobre es de Bs 10 y por cada gramo de la hierba, se pueden hacer hasta tres sobres. La cocaína es más rendidora, ya que de cada gramo que llega a manos de los microtraficantes, ellos la pueden ‘partir’ hasta en nueve sobres.

Sin pausas

Javier Lora, gobernador del penal y responsable de no frenar los controles en las visitas en el interior del penal en coordinación con el comandante departamental de la Policía, Alfonso Siles, dijo que sus agentes, pese a la falta de equipos tecnológicos para ejecutar una mejor labor, evitan el ingreso de droga.

“Si no los detectamos en las puertas de ingreso, los descubrimos cuando llegan a los pabellones”, afirmó Lora, que ayer, además de la droga, encontró en el bloque A del PC-3 armas blancas enterradas en una pequeña huerta y varios teléfonos celulares.