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Una vez más la cifra de menores que están viviendo dentro del régimen abierto del penal de Palmasola volvió a cambiar. Hasta ayer los datos que se manejaban de manera extraoficial indicaban que todavía había en el reclusorio al menos 30 menores, pero hoy los reos les indicaron a las autoridades que trabajan con esta temática que son unos 50 los que en realidad están dentro de los muros del centro.   

La información la hizo conocer la jueza de la Niñez y Adolescencia, Shirley Becerra, que es la presidenta y portavoz de la mesa de trabajo donde se discute, con diversas instituciones involucradas en el tema, la problemática del penal. Sin embargo, después de esta afirmación, la representante de Derechos Humanos, Coral Basma, hizo conocer que el subregente de Palmasola, el interno Alejandro Carrillo, le hizo saber que hay 59 menores en régimen abierto, aunque no precisó sus edades. 

Con estos nuevos datos y considerando que hasta el fin de semana se indicó que más de 30 menores dejaron el penal, en Palmasola la cifra de niños que viven con sus padres se acerca a los 90. Incluso hay voces de personas que conocen la realidad carcelaria, que hablan de números mayores que superan el centenar.  

La decisión no se cambia
Si bien las autoridades que deben hacer cumplir la disposición de las jueces de la Niñez y Adolescencia de Santa Cruz de la Sierra y de la
Dirección Nacional de Régimen Penitenciario, respecto al retiro de los niños y a la prohibición de visitar a sus padres en los pabellones, se han abierto a la posibilidad de conformar mesas de diálogo para explicarles a los privados de libertad dónde serán llevados sus hijos y en manos de quién quedarán, todos también insisten en que las leyes deben ser cumplidas.

La jueza Becerra aclaró que no se puede cambiar la disposición que emitieron el jueves de la semana pasada, ya que hacerlo significaría ir contra las normas. “No se puede anteponer el derecho de los padres al de los niños. La cárcel no ha sido creada para que los niños vayan y vivan ahí”, afirmó la juzgadora y reiteró que se debe hacer prevalecer el interés superior.

“No hemos improvisado nada. Estamos esperando que los padres decidan, para que recibamos a los niños que no tienen familiares en los hogares. Estamos conminados a cumplir con la resolución, pero seguimos trabajando para que los reos entiendan que la cárcel no es el mejor lugar para sus hijos”, apuntó Duberty Soleto, responsable del Servicio de Políticas Sociales de la Gobernación (Sedepos).

Precisamente con este fin, hoy se realizará una inspección a los hogares Esperanza y Francisca Cassi, donde hay espacio para que los niños que no tienen una familia ampliada fuera del penal, tengan la posibilidad de ser llevados a estos centros que son atendidos por la Gobernación.