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México deportó a 98 migrantes que presuntamente protagonizaron una trifulca al romper el domingo un cerco de la Policía Federal en la ciudad de Tijuana con el afán de cruzar la frontera con Estados Unidos, informó ayer el Instituto Nacional de Migración (INM).

“Anoche fueron 98 personas puestas a disposición del Instituto Nacional de Migración o aseguradas por personal del Instituto y han sido deportadas”, explicó en una entrevista en Televisa Gerardo García Benavente, comisionado del INM.

El funcionario explicó que estos datos son “preliminares” y relató que las 98 personas que ya han sido deportadas son en su mayoría hondureñas.

García Benavente recordó que el INM “cuenta con mecanismos de deportación y de retorno asistido para hacer abandonar el territorio nacional a los extranjeros que violenten” las leyes migratorias.

Asimismo, aclaró que la actuación de la policía fronteriza estadounidense, que lanzó gases lacrimógenos contra los migrantes que intentaban cruzar la frontera, ocurrió “del lado norteamericano” y no del mexicano.

Y explicó que los migrantes que sí lograron cruzar la frontera probablemente sean encarcelados por las autoridades estadounidenses durante seis meses y posteriormente deportados.

El funcionario no aclaró si durante la trifulca hubo mexicanos detenidos que también intentaron cruzar la frontera y alcanzar territorio estadounidense.

Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de México exigió ayer a los migrantes de la caravana de centroamericanos que eviten “conductas indebidas” y que respeten las leyes mexicanas.

El organismo público lamentó que la trifulca del domingo, “además de ocasionar el cierre del cruce internacional, imposibilitando el normal desarrollo de la vida cotidiana en dicha ciudad fronteriza (Tijuana), puso en riesgo innecesario a personas ajenas a las caravanas y que se encontraban en la zona”.

Por eso pidió a los migrantes que “se conduzcan con respeto a las leyes mexicanas y se abstengan de ocasionar afectaciones o incurrir en conductas indebidas en las distintas comunidades por las que pasen o en las que se encuentren”.

Evo repudia la represión

El presidente Evo Morales lamentó lo que consideró una represión “violenta” contra un grupo de la caravana de migrantes centroamericanos que el domingo buscó ingresar a Estados Unidos, siendo contenida por la patrulla fronteriza con gases lacrimógenos.

“Lamentamos el accionar de la patrulla fronteriza de #EEUU, que reprimió violentamente a cientos de migrantes centroamericanos”, escribió en Twitter. Morales enfatizó que “ningún ser humano es ilegal” y que no se puede quitar a nadie “el derecho a buscar mejores condiciones de vida”.

La acción de la fuerza de seguridad estadounidense se produjo el domingo en el puesto fronterizo de San Ysidro, entre San Diego (California) y Tijuana (México), después que un grupo de la caravana rompiera un cerco de la Policía mexicana con la intención de ingresar a Estados Unidos.

Como consecuencia, el Gobierno estadounidense decidió cerrar temporalmente el puesto fronterizo considerado uno de los más transitados del mundo.

Según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EEUU, unos 7.000 migrantes aguardan en estos momentos al otro lado de la frontera, principalmente en Tijuana y Mexicali, a poder presentar su solicitud de asilo.

El presidente estadounidense, Donald Trump, instó ayer a México a enviar de vuelta a sus países de origen “por cualquier medio necesario” a los migrantes que tratan de acceder a Estados Unidos y amenazó con cerrar la frontera “permanentemente”.

“México debería tomar medidas devolviendo a los migrantes, muchos de los cuales son verdaderos criminales, de regreso a sus países”, dijo el mandatario en su cuenta de Twitter.

“Háganlo en avión, en autobús, háganlo como quieran, pero no van a entrar a EEUU. Cerraremos la frontera permanentemente si es necesario. ¡Congreso, entregue fondos para el muro!”, agregó.

El presidente saliente de México, Enrique Peña Nieto, agradeció las labores de la Policía Federal en la ciudad fronteriza de Tijuana y abogó por una “migración ordenada” de los centroamericanos que intentan alcanzar EEUU.