Escucha esta nota aquí

Con un llamado al pueblo católico a que no se quede indiferente ante el gesto de amor del sacrificio de Jesús, por parte del monseñor Sergio Gualberti en la eucaristía de Domingo de Ramos, se iniciaron ayer las actividades por Semana Santa.

La catedral metropolitana lució repleta de fieles, a pesar del mal clima con el que amaneció Santa Cruz.  Monseñor Gualberti pidió también profesar la fe incondicional en Jesús como Hijo de Dios y a estar dispuestos a cargar su cruz junto a él, e ir contracorriente dejando el odio y la venganza y eligiendo el perdón y la reconciliación.

“Jesús, sí es rey, pero rey humilde y pacífico que no se resiste a la violencia ni se vuelca en contra de los que lo ultrajan y lo golpean, y que no se apoya en la fuerza ni en el poder de los grandes, sino en el poder del amor de Dios; el único que salva”, señaló.

Monseñor invitó a los oyentes a que en este tiempo se queden en silencio y mediten sobre sus vidas y la del mundo que los rodea. “Ante un Dios que ha tomado partido por el hombre y que nos ama con un amor sin límites, lo que corresponde es quedarnos en silencio y meditar sobre nuestra vida y la del mundo que nos rodea, para transparentarlas a la luz del misterio entrañable del Hijo de Dios que se entrega a la muerte para que nosotros tengamos vida”, dijo el religioso.

No quedar indiferentes
Gualberti prosiguió y dijo que “ante el gesto de amor de Jesús crucificado no podemos quedarnos indiferentes, tenemos que dar nuestra respuesta profesando en primer lugar nuestra fe incondicional en él como el Hijo de Dios, nuestro único Señor, y amándolo en toda nuestra vida dispuestos a cargar su cruz junto a él”, y agregó que esto implica ir contracorriente: “Salir de nuestro egoísmo e intereses y optar por la justicia, la verdad y la libertad, dejar el odio y la venganza y elegir el perdón y la reconciliación”. 

Ambiente espiritual
Desde temprano la gente asistió a la catedral cruceña. La eucaristía por Domingo de Ramos debía hacerse en el frontis de esta iglesia, pero por el surazo, que llegó la noche del sábado, tuvo que realizarse en el interior de la misma. Los vendedores de palmas apostados en los alrededores de  este centro católico hicieron un buen negocio, ya que la gente los buscaba. 

Alberto Cibelo fue uno de los que estuvo temprano para asistir a la misa. “Para mí la Semana Santa es lo más grandioso que puede existir en el mundo. Para nosotros, los cristianos, es una esperanza”, señaló Cibelo, que es transportista. 
Cibelo indicó que en este siglo XXI la gente ha perdido los valores y principios, y espera que el inicio de estas celebraciones Dios  ilumine a todo el mundo. “Especialmente a Bolivia, que estamos con mucho caos, anarquía y sufrimiento e injusticias. Esperemos que Dios ilumine a los gobernantes”, concluyó Cibelo.

Beatriz Ledezma, estudiante de secundaria, también estuvo presente en la Eucaristía de Domingo de Ramos. Para ella, en estas fechas, la población debe estar limpia en cuerpo y alma para esperar a Cristo, ya que “Él dio su vida por nosotros”.  

De la misma manera, Ximena Roda, estudiante de Medicina, comentó que para ella es importante la Semana Santa porque sirve para propiciar la unión de su familia y para reflexionar sobre los problemas que suceden en su núcleo, en Santa Cruz y en todo el país.