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La venta de gas, el comercio en las zonas fronterizas y los proyectos de desarrollo que se han encarado en la frontera entre Bolivia y Argentina son los temas que permiten a los gobiernos de ambos países mantener buenas relaciones, más allá de las diferencias políticas e ideológicas. En eso coincidieron ayer representantes del oficialismo y de la oposición consultados sobre la decisión del presidente Evo Morales de asistir a la posesión del mandatario electo de Argentina, Mauricio Macri.

Desde el Gobierno surgieron en los últimos días frases de crítica contra Mauricio Macri, como la del vicepresidente Álvaro García Linera, que expresó el lunes, durante una cátedra que dictó en la Universidad de Córdoba: “Lo que pasó aquí es un golpe severo para América Latina”.

Un día después, el martes, el presidente Evo Morales confirmaba su presencia en la transmisión de mando, el 10 de diciembre en Buenos Aires, y señalaba: “Es un país vecino, un país hermano, al margen de las diferencias ideológicas, programáticas, tenemos la obligación de trabajar conjuntamente por nuestros pueblos", instó el mandatario.

Esta declaración, de hecho, marcó un cambio de discurso en el oficialismo, que ahora apunta a que es impensable una mala relación con el vecino país.

El diputado oficialista Javier Zabaleta manifestó: “Tenemos la plena voluntad de trabajar con el Gobierno de Macri sin ningún problema, sabemos que tenemos ideologías distintas, pero en el marco del respeto mantendremos buenas relaciones porque, además, no es que los presidentas quieran o no tenerlas, sino porque somos países interdependientes entre sí. Definitivamente el norte argentino depende de Bolivia y el sur boliviano de Argentina, por eso, no tiene ningún sentido generar un mal ambiente con el Gobierno de ese país, así que reiteramos la invitación a hacer un buen trabajo los próximos cinco años”.

En criterio del legislador oficialista, “sería una irresponsabilidad de ambos gobiernos, poner en riesgo toda esa economía que se mueve entre ambos países, como la estabilidad de las familias de los migrantes”, y recalcó: “Puede ser poco inteligente de parte del Gobierno de Macri crearse malas relaciones con sus vecinos, no creo que lo haga”.
Su colega opositora Norma Piérola (PDC) manifestó: “Siempre estamos sujetos a los cambios hormonales de don Evo. Primero dijo que no iba a tener ningún tipo de relación. Don Álvaro García Linera dejó entender que no quieren ninguna relación con el Gobierno de Macri. Recuerde que somos aún los principales proveedores del gas, pese a que Argentina tiene bastante, no sé si por el precio solidario que recibe y porque seguimos pasando el producto en bruto a precio de gallina muerta, y todavía ellos revenden el gas que nos lo devuelven en derivados”, dijo Piérola.
El vicepresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, calificó de “fundamental el relacionamiento que existe entre los pueblos de Bolivia y Argentina, que no deben estar supeditados a decisiones políticas ni criterios doctrinarios. Bolivia será siempre uno de los promotores de cuidar el vínculo y relacionamiento entre los dos países, más allá de lo comercial, no olvidemos que más de dos millones de bolivianos viven en el vecino país, tienen que haber elementos sociales y los factores económicos y la consolidación de los contratos que se han suscrito, manifestó.

Críticas
El expresidente Jorge Quiroga recordó que es amigo personal de Macri, que una vez lo invitó a la platea a un partido entre Boca Juniors y Bolívar, cuando era presidente de ese club argentino. “Lo apoyé y Evo Morales apoyó a (Daniel) Scioli, y tenía todo el derecho del mundo. Pero, hay una línea que no hay que cruzar, sobre todo entre países hermanos y fronterizos: No se puede insultar a otro, eso es tremendamente imprudente, yo jamás hablé mal del señor Scioli, no lo conozco, solo lo que escuché de él, pero el presidente Morales, no contento con apoyarlo, se dedicó a atacar y a denostar a Mauricio Macri, y eso no se hace”.
Lo más grave, señaló Quiroga, es que “pasada la elección, el vicepresidente García Linera y sus colaboradores siguen insultando a un presidente electo, dañando una relación que debe ser fluida por muchos factores: primero, el trato digno a centenares de miles de compatriotas bolivianos”.

Apuntó que Macri, como alcalde de Buenos Aires, tenía muy buena relación con los residentes bolivianos. “Siempre dispensó un buen trato a nuestros hermanos. La integración energética, hay que llevarse bien con Macri. Lucha contra el narcotráfico, ojo que el que proponía militarizar la frontera era Scioli para evitar el ingreso de droga de Chapare, lucha conjunta contra este mal; integración comercial, hay que llevarse bien”, aseveró.

Pero, de hecho, ambos bandos apoyan una relación buena con el vecino país, por la interdependencia