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Un día después del operativo de desalojo que llevó adelante el municipio para despejar los alrededores del mercado Abasto, algunos comerciantes volvieron a vender a un lado de las calaminas y palos que fueron retirados.

Los propietarios de los snacks, que tenían infraestructuras más sólidas por el tercer anillo interno, no pudieron hacerlo porque sus lugares quedaron dañados y ahora exigen que la municipalidad pague por los destrozos y espere que concluya un usufructo que aseguran se les otorgó.

Ana Olivera y Lola Canaviri dicen que son fundadoras en este centro de abastecimiento y llevan más de 30 años vendiendo en este lugar, por lo que están en desacuerdo con el plan que lleva adelante el gobierno municipal, porque todavía faltan cuatro años para que se cumpla un usufructo que le dieron en esos puestos. Se sienten perjudicadas porque tienen créditos que pagar y no han podido vender. También denuncian que perdieron muchas de sus cosas y productos que tenían.

Marcó la división
En la parte del tercer anillo externo, donde también se desbarataron puestos que estaban en  la vía pública, ayer la venta fue  casi normal. Richard Campero trabajó para levantar nuevamente su puesto de venta y, al igual que muchos otros, dijo que en este momento no hay dirigentes. La mayoría señala que sus representantes supuestamente se “han vendido” al municipio y apoyan al reordenamiento y traslado de este centro de abastecimiento que lleva adelante la comuna. 

Rosa María Ayala Iriarte y Pilar Flores se apostaron a vender a un lado de los palos y las calaminas que fueron derrumbados. “No podemos dejar de trabajar, porque nosotros vivimos de la venta del día”, dijo Pilar.

Hay procesos de por medio
Felicidad Corrales viuda de Soliz, una comerciante de base, explicó que acudió a la representación de Derechos Humanos por el atropello que han sufrido, porque algunas personas resultaron lastimadas en el operativo que se llevó adelante el viernes. Dijo que no saben cómo llegará la solución y que en realidad las bases deciden las medidas. “No hay dirigentes, se han vendido”, insistió.  

Al respecto, el vicepresidente de la Asociación 24 de Agosto, Freddy Eugenio, indicó que como dirigentes están amenazados “porque supuestamente hemos dado la orden para que lo levanten todo (en los alrededores del mercado)”.

A criterio de Eugenio, esta división se está dando porque al parecer hay intereses de personas que buscan ganar protagonismo y división en el gremio. 

Indicó que ayer fue por el mercado, pero algunas personas lo miraron mal, por eso prefirió retirarse. “Nos tildan de traidores, que hemos propiciado todo eso,  ¿acaso nosotros mandamos en la Alcaldía? ¿Acaso nosotros les decimos a los gendarmes que vayan y abusen de la gente?, eso es orden de la Alcaldía”, afirmó.   
La presidenta de esta asociación, Margarita Torrico, se llevó la peor parte, porque terminó con siete días de impedimento, toda vez que en la trifulca le lanzaron piedrazos y tiene rasguños en la cabeza y  las piernas. “Dicen que los he traicionado y algunas personas gritaban que me linchen, de todo hablaban”, reprochó.

Por esta situación ella presentó una demanda por agresión y amenaza de muerte contra unas seis personas. Asegura que ha identificado a los que le lanzaron piedras. 

Según Torrico, en el tumulto pudo divisar que era la única dirigente que estaba, pero ahora aguarda el regreso de la presidenta del Concejo Municipal, Angélica Sosa, que viajó para participar del Encuentro de católicos con responsabilidades políticas al servicio de los pueblos latinoamericanos en Bogotá, Colombia, para conversar sobre esta situación y desvirtuar una serie de rumores que la implican a ella. 
“No me he favorecido con ningún puesto, me han calumniado”, resaltó la dirigente gremial.