Opinión

Disciplina y control mental

Hace 3/31/2018 8:00:00 AM

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El doctor Wayne W. Dyer, en su icónico libro Tus zonas erróneas, indica que, entre varios otros, hay aspectos fundamentales que tenemos que cultivar y ejercitar permanentemente en nuestras vidas para evitar zonas erróneas mentales que nos atormenten.

Una de ellas -nos dice- tiene que ver con nuestra capacidad de decisión acerca de nuestros propios sentimientos, pues estos no son simples emociones que nos suceden porque sí, sino que son reacciones que elegimos tener, siendo esta idea el meollo y el alma misma de la libertad personal. Y para demostrarnos esta aseveración recurre a la lógica filosófica de la premisa mayor, la premisa menor, y la conclusión que se basa en el acuerdo entre las dos premisas. Y nos dice: “Premisa mayor: ‘Yo puedo controlar mis pensamientos’. Premisa menor: ‘Mis sentimientos provienen de mis pensamientos’. Conclusión: ‘Yo puedo controlar mis sentimientos’.” ¡Lógica irrefutable! E insiste diciendo que nuestros pensamientos son personales, exclusivamente de uno, para hacer con ellos lo que queramos.

Es cada uno quien controla (o debe controlar) sus pensamientos, y así, si yo controlo mis pensamientos, y mis sensaciones y sentimientos provienen de mis pensamientos, entonces yo soy capaz de controlar mis propios sentimientos y sensaciones. ¡Albricias! De esta manera se deduce que a través del control de mis pensamientos yo puedo elegir si estoy alegre o triste, ilusionado o desilusionado, si me deprimo o me animo, si escojo o no estar molesto con alguien o con algo; en resumen, puedo elegir si mi vida es positiva o negativa. ¡Actitud mental positiva es pues entonces la clave!

Se necesita esfuerzo y atención continua para tener control sobre la mente y, por ende, sobre nuestros pensamientos y, por ende, sobre nuestros sentimientos y emociones. Pero se puede.

La mente no descansa. Es como una cinta continua por la que en todo momento desfilan ideas de toda laya, positivas, negativas o neutras, que pasan y pasan ante nosotros, les prestemos o no atención. La mente es la loca de la casa, se dice, llena de mil arranques. Pero podemos aquietar a la loca, podemos acelerar o mejor desechar el paso de ideas y pensamientos negativos; y podemos detener y conservar, aceptar y aplicar los pensamientos positivos y sanos. Al ya saber que podemos ser dueños de nosotros mismos con solo elegir lo que pensamos, el control y la vigilancia mental es pues lo que necesitamos ejercitar desde ahora y en todo momento y circunstancia. Vale la pena hacerlo.