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Desde hace más de 30 años Roxana juega pasanaku con las colegas de su hermana y también con su familia. Siempre le ha parecido una buena forma de ahorrar.

Del juego que ella organiza participa un grupo de personas de confianza que entrega el mismo aporte (en bolivianos o dólares) en una bolsa común. Luego se ponen de acuerdo si este será semanal, quincenal o mensual; siendo esta última la periodicidad más común.

Una vez consolidado el número de participantes, se realiza un sorteo y allí se determina la fecha en la que le tocará recibir a cada uno de los jugadores la totalidad de la bolsa.

“El aporte debe ser puntual y sin falta hasta que todos los que participan reciban el total acumulado”, explica el analista financiero Marcelo Mendoza.

Confianza y cumplimiento
Para jugar pasanaku, deben ser por lo menos cuatro los participantes, con un responsable que será quien se encargue de cobrar y entregar lo acumulado, según el tiempo que corresponda. Como Roxana es la que tiene más necesidad del efectivo, se convirtió en la encargada del grupo, ella recibirá la primera entrega de dinero y velará porque los demás también lo hagan a su turno y a tiempo.

Si uno de los aportantes falla, la organizadora es la responsable de exigir que cumpla, caso contrario, ella deberá reponer el dinero faltante, pues es su deber velar que todos sean gente confiable y cumplida.
Gracias al pasanaku, Roxana se ha comprado su lavadora y una heladera, en otras ocasiones ha utilizado el dinero para viajar.

Ahorrar jugando
Para un buen uso del pasanaku el analista financiero consultado aconseja que el participante priorice sus gastos.

“Algunas personas lo planifican para la compra de útiles escolares, para aniversarios, en fin, el destino es directamente proporcional al monto a recibir dentro del juego”.

Actualmente, el pasanaku tiene mucha aceptación popular y se ha constituido en una forma de ahorrar, a través de un simple juego, donde la confianza de los participantes es lo que prima