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Los destrozos que se produjeron en los edificios de la Brigada Parlamentaria de Santa Cruz y del Tribunal Electoral Departamental la noche del miércoles derivaron en acusaciones mutuas entre el oficialismo y la oposición, en una competencia por cargarle los excesos al bando contrario.
Mientras los oficialistas afirmaban que los intentos de toma de instituciones recordaban a las jornadas violentas de 2008 y que eran impulsados por la dirigencia opositora; los dirigentes de este grupo acusaban al MAS de infiltrar en las marchas a su gente para desatar la violencia y después responsabilizarlos de lo que sucede, como ocurrió ayer.

“Creíamos que ya no íbamos a escuchar estas expresiones racistas, inexplicables, esto es responsabilidad de una oposición que convoca a actuar en contra de las vías democráticas; que haya cientos de jóvenes actuando como maleantes, rompiendo instalaciones, como las calificamos”, cuestionó la titular de Diputados, Gabriela Montaño.

El oficialismo no se quedó ahí. “Rubén Costas vuelve a tomar vandálicamente instituciones en Santa Cruz. Operadores políticos de MDS y CPSC. Son #Demócratas”. Con esas palabras, el coordinador departamental de Autonomías de Santa Cruz, Pablo Javier Deheza, dependiente del Ministerio de la Presidencia, acusó en redes sociales al gobernador cruceño y a su estructura política, algo que para la Gobernación representa un “exabrupto irresponsable de un acusador infame”.

Los legisladores opositores no ahorraron críticas para el MAS y retaron a identificar a los responsables; el senador Arturo Murillo dijo que la gente protesta porque el Tribunal Constitucional desconoció la Constitución y que la protesta es contra esa decisión y no atacar entidades.
Vladimir Peña, vocero de los Demócratas, desmintió las acusaciones contra Costas. “Respecto al funcionario Deheza, debo decir que el MAS hizo tantas acusaciones en la campaña contra Rubén, pero no nos ha probado nada. Él es otro acusador infame e irresponsable”, dijo./ M. Chuquimia