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Tuvo que existir una amenaza de huelga de hambre para que se agilizara el trámite burocrático y el periodista Carlos Quisberth quedara libre, pese a que ayer la justicia tomo esa determinación. Errores dentro de la transcripción de su audiencia demoraron su salida del penal de San Pedro.

Minutos antes de la 11:30, el reportero se aproximó a la puerta principal del recinto carcelario, los guardias abrieron la puerta y salió. Abrazó primero a su familia, luego se cobijó en medio de sus compañeros y después declaró a la prensa. 

"Soy periodista, lo que doy a conocer no es mi pensamiento, lo que se ha publicado es lo que denuncian. Yo no tengo que ver en el caso y en algún momento me han calumniado. Fue un error que me encarcelaran y eso mismo pasa con las personas que están detenidas por este caso", sostuvo el comunicador al salir de la cárcel.  

Pese al fallo judicial, Quisberth, que fue detenido por investigar el caso Alexander, pasó otra noche en el penal debido a que la orden judicial de liberación no llegó a tiempo y por imposiciones en la resolución judicial.  

El periodista aseguró que continuará investigando el caso y señaló que lo sucedido constituye un precedente para que otros comunicadores sigan realizando trabajos de investigación. Acusó a los fiscales que investigan la muerte del bebé Alexnader de haberlo amenazado.

Su defensa anticipó la presentación de demandas contra el fiscal Marco Antonio Vargas y la juez Lorena Camacho, quiénes tramitaron su encarcelamiento. Se exige el resarcimiento de los daños ocasionados.
 
Quisberth se trasladó el pasado domingo a la cárcel de Calahuma para entrevistar a Madelene Paola P.Ch., acusada de infanticidio por la muerte del menor, imputada que ahora solicitó someterse a un proceso abreviado para admitir su culpa y recibir una condena menor.