Opinión

Otra vez los medios en la mira

El Deber Hace 12/4/2017 12:24:00 AM

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El Gobierno de Evo Morales no solo llegará a ser el de mayor duración en la historia de Bolivia, sino uno de los que más se ocupa de los medios de comunicación. En los primeros años de su mandato, al presidente le preocupaba tanto el periodismo que llegó a definirlo como su mayor opositor. Cuando el MAS accedió al Gobierno, se dijo que además de conseguir el poder político y económico, trabajaría para obtener el poder cultural y comunicacional. 

Al cabo de más de una década en Palacio, Evo Morales dijo en algunas ocasiones que finalmente solo el 10% de los medios de comunicación eran opositores, con lo que el objetivo de conseguir el poder comunicacional prácticamente estaría por cumplirse. Los pasos para avanzar han sido visibles y en diversos campos. Por ejemplo, se aumentó notablemente el presupuesto de propaganda gubernamental, se potenció el canal de televisión pública, se estructuró una amplia red de radioemisoras comunitarias y se fundó un periódico. La expansión podría presuntamente haber alcanzado a la propiedad indirecta de algunos medios privados, según publicaciones. 

Otra de las estrategias para avanzar en el control de los mensajes ha sido acudir a la coerción, sobre todo con el respaldo de una nueva normativa jurídica. Aunque fue un acierto constitucionalizar la Ley de Imprenta y los códigos de ética, se ha aprobado en el Legislativo un abultado marco regulatorio para los medios, que van desde la propiedad de las frecuencias de radio y televisión hasta leyes polémicas, como la de la lucha contra el racismo y la discriminación. 

La Ley de Imprenta ha permanecido viva solo porque está muy arraigada y ha sido defendida por los periodistas y por los ciudadanos cuando cada cierto tiempo el Gobierno la pone en cuestión. Como es casi imposible sustituirla por la férrea defensa de su blindaje a los medios de los abusos de los poderosos, el oficialismo ha incorporado sutilmente a algunas leyes ciertos artículos que abren el candado para amedrentar o acorralar a periodistas.

En esta misma línea, acaba de trascender la versión de un proyecto de norma de “información responsable”, que apunta a sancionar penalmente sobre todo a los altos mandos de los medios, lo que atenta contra el espíritu de la Ley de Imprenta y, consiguientemente, de la Constitución. Su difusión aterriza en un contexto enrarecido por las secuelas del fallo que autoriza las candidaturas de por vida de Evo Morales y de otras autoridades. Habrá que saber si acaso este es el último impulso para conseguir que el relato oficial domine todo y asegurar las adhesiones que mantengan un larguísimo tiempo al oficialismo en el poder.