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La artista visual Nadia Isabel Callaú asegura que comenzó a sentir el ‘peso’ de sus malos hábitos alimenticios a partir de los 30, cuando sufrió de una fascitis plantar (es la condición más común de dolor en el talón) que la obligó a someterse a tres meses intensivos de fisioterapias. Atravesó un proceso aún más arduo de tres años en investigar y comprobar con su cuerpo que la disminución de la carne roja, el desvelo y el alcohol  le permitían trabajar más y tener una mejor calidad de vida.     
“En la mañana consumo jugos de frutas mezclados con chía y a las 10:00 me preparo mi merienda. A las 12:00 almuerzo en cualquier lugar pero pido platos sin carne roja. Eso sí, con su sopa. En la tarde tomo algo hasta las 17:00 y evito las cenas. Es como dice la frase ‘come como rey, almuerza como príncipe y cena como un mendigo”, relató. 
La recomendación coincide con una investigación a los patrones alimenticios de 50.660 adultos menores de 30 años, realizado por académicos de la Universidad Loma Linda de California y del Instituto de Investigación Clínica y Experimentación de Praga (Ikem por sus siglas en inglés) publicado por el New York Times.
“Los que ingirien una mayor cantidad de alimentos al inicio del día tienen más probabilidades de contar con un índice de masa corporal más bajo que quienes comen un almuerzo o una cena abundantes”, indica el estudio.
La nutricionista del Centro de Atención y Prevención de la Diabetes Eliana Antelo coincide en que la aceleración del metabolismo se da con un buen desayuno “pero que sea integral”, es decir, que contenga fibra (cereales, frutas y verduras) al igual que proteínas (huevo, pollo, pescado y atún, entre otros).   
 Respecto a los hábitos alimenticios en Santa Cruz lamentó que se incrementó el consumo de comida ‘chatarra’, incluso desde el desayuno. Explicó que otro factor importante es cumplir los tiempos alimenticios, que para un adulto son cuatro: desayuno, almuerzo, merienda y cena. 
La endocrinóloga Mayoka Durán afirmó que el desayuno es clave para la generación de hormona cortisol (que combate el estrés) y la adrenalina (que genera energía). “Sin ambas no podríamos encarar el día”, dijo.