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Su vida está llena de pinceladas raciales. Su papá es de Brasil y su mamá, boliviana. Sus ancestros eran afrodescendientes. Y ella vivió en San Rafael de Velasco. Durmió, comió y estudió allí. Ahora Valeria Gomes da Mota quiere que esa tierra colorada sea conocida en Bolivia y el mundo.

Tenía cinco cuando pisó ese pueblo por primera vez y cumplía 16 cuando se iba de él. Hoy, a sus 18, volvió a sus raíces. Se costeó solinga sus gastos y se contactó con Amura (Asociación de Mujeres de San Rafael de Velasco) para compartirles su proyecto. Ellas dejaron escapar una sonrisa picaresca cuando escucharon de qué se trataba y aceptaron.

Desde diciembre la modelo afroboliviana impulsará las diversas creaciones chiquitanas de estas mujeres artesanas de escasos recursos. Para ese mes ya tendrá creada una cuenta de Facebook para ofrecer los outfits chiquitanos, con accesorios. Pero hay más. Estos días ‘teje’ los detalles de un gran desfile de modas que se hará en San José, en enero. Allí podrán participar mujeres de todos los pueblos chiquitanos. Esta actividad contará con el respaldo del municipio josesano.

Tendrá un único fin: demostrar que el talento regional es muy rico y aún no ha sido explotado del todo. “La gente cree que la moda chiquitana se reduce a un tipoy. Y ¡no es así! Hay de todo y se hacen atuendos a pedido”, explica. Relata que las mujeres necesitan apoyo constante, porque viven de su trabajo todo el año, ya que hay escasez de la madera.

Asegura que la ropa chiquitana es 100% “usable y combinable”. Se la puede llevar todos los días y se la acompaña con otras prendas, además se la confecciona a pedido del cliente. Ella sonríe, porque su pueblo ‘saldrá a la luz’.

Versátil. Moderna y a la vez tradicional. Así es la moda chiquitana. Valeria impulsa el proyecto y también es reina de la Integración Chiquitana
Otro concepto. Blusa y falda, ideales para usar en cualquier momento
Opcional. Traje con dos prendas