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Aviones de guerra, de origen desconocido, bombardearon ayer por octavo día consecutivo distintos barrios de la ciudad de Alepo, la mayor del norte de Siria, donde al menos 202 civiles murieron, de los que 34 eran menores de edad y veinte mujeres.

Los bombardeos en Alepo sembraron de nuevo la muerte ayer, un día antes de la entrada en vigor de un acuerdo ruso-estadounidense para detener los combates en otros dos sectores de Siria.

Un bombardeo de la aviación del régimen sirio alcanzó una clínica en la zona rebelde de Alepo, dejando varios heridos, según la defensa civil. Los ataques se produjeron un día después de que un ataque aéreo contra un hospital de la ciudad en el que colaboraba Médicos Sin Fronteras dejara decenas de muertos.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó de "imperdonable" los ataques a centros médicos.

Alto el fuego
Estados Unidos confió ayer en que el alto el fuego de 72 horas acordado con Rusia en dos zonas de Siria se convierta en "indefinido" y se extienda "rápidamente" a otras áreas donde la violencia ha aumentado, incluido Alepo.

Un alto funcionario estadounidense, que pidió el anonimato, habló con los periodistas sobre el acuerdo alcanzado con Rusia, que busca resucitar la frágil tregua que rige en ese país azotado por la violencia.
El alto el fuego total rige en el norte de la provincia siria de Latakia y, según el funcionario, se aplicará también en la zona de Guta Oriental