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El portugués Cristiano Ronaldo se convirtió en el fichaje más caro de la historia de la liga italiana y en el cuarto traspaso más costoso del mundo al confirmar su arribo a la Juventus a cambio de 112 millones de euros (130 millones de dólares). Sin embargo, la danza de billetes no termina ahí para el crack del fútbol y la familia que conforma con la modelo Georgina Rodríguez. En su nueva vida en Turín, las cifras astronómicas serán una constante.

Su llegada no solo ha revolucionado la liga italiana de fútbol, sino también el mercado inmobiliario de la capital piamontesa y a la prensa. Los medios italianos han hallado el que dicen será el futuro hogar del futbolista en la burguesa e industrial Turín. Se la conoce como la “villa más cara del mundo” . Se trata de una mansión situada sobre la Colina Turinesa, desde la que se divisa toda la ciudad, cercada por los Alpes. Consta de tres pisos y 1.000 metros cuadrados con ocho habitaciones, una piscina cubierta, spa, gimnasio, baño turco y una entrada principal más dos secretas para sortear las miradas indiscretas.

La propiedad se hizo famosa en 2006, cuando el grupo irlandés U2 rechazó alojarse allí después de un concierto, debido a que el alquiler diario de la casa tenía un costo de 46.000 dólares. Esto da una idea del desorbitante costo que tiene ahora.

Sus vecinos también serán de lujo en esta nueva etapa. A pocos metros vive John Elkann, el príncipe de los Agnelli, la familia símbolo de Turín, propietaria de la Juventus y de las multinacionales Fiat y Ferrari.

Los medios también hablan de que el jugador se ha interesado por una mansión de 700 metros cuadrados, que cuesta entre dos y cinco millones de dólares, en el espléndido parque de La Mandria, cerca del estadio; y por una casa de lujo en Alba o Pinerolo, localidades aledañas a Turín, donde su privacidad estaría más garantizada.