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En Italia vive un luthier llamado Roberto Ceretti, quien se encarga él mismo de buscar y seleccionar los troncos de los árboles que servirán de materia prima para dar cuerpo y alma a sus artesanales guitarras. Es uno de los luthiers tradicionales, que preserva un oficio tan antiguo como los instrumentos de cuerda.

Roberto hace la selección de troncos durante el invierno, la mejor temporada porque la madera es menos probable que se rompa o quede dividida. Entonces transporta el tronco de vuelta al taller en su cuadriciclo, junto a su fiel perro quien siempre lo acompaña.

Ceretti, que vive en la región de los Alpes de Barge, cerca de Turín, selecciona las mejores piezas de madera para labrar y darles forma a la espalda, frente y cuello de sus artesanales guitarras. Ceretti utiliza todos los materiales naturales, por ejemplo fémures de vaca hervidos, para hacer piezas como el puente y la tuerca de la guitarra. Prefiere troncos de secuoya, pero también sirven otros.

El luthier utiliza el sonido del río cerca de su taller para sintonizar la caja de resonancia de cada una de sus guitarras. En total, Roberto Ceretti invierte entre 30 y 40 días para elaborar cada instrumento. Mucha paciencia en un oficio mágico que se recompensa con la calidad del sonido