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El presidente Evo Morales llegó a Bolivia, procedente de La Haya, pasadas las 6:30, en medio de una gran expectativa por parte de organizaciones sociales y parlamentarios que acudieron a la terminal aérea de La Paz, en busca de sus primeras declaraciones en el país tras recibir un fallo negativo a la aspiración marítima boliviana.

Se tenía previsto que el jefe de Estado brinde una declaración de prensa desde el aeropuerto de El Alto; sin embargo, Morales bajó del avión y se dirigió directo al hangar presidencial donde se reunió a puertas cerradas con parte de su gabinete ministerial.

Desde el Ministerio de Comunicación indicaron a los medios de prensa, nacionales e internacionales, que la conferencia de prensa del presidente de Bolivia se realizará a las 10:00 en Casa de Gobierno.

 

Con 12 votos contra tres, el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya dio ayer a Bolivia el golpe más duro y menos esperado –ni siquiera La Moneda tenía un resultado tan optimista en su cálculo– para la expectativa de retorno al mar con un acceso territorial soberano que despertó el Gobierno de Evo Morales en abril de 2013, cinco años atrás: la corte dispuso que no se había demostrado que Santiago tenía la obligación de negociar una salida al Pacífico en favor de La Paz y, del mismo modo, votó para rechazar la argumentación boliviana, que decía que los actos unilaterales chilenos del siglo XX generaban un compromiso exigible desde el punto de vista del derecho internacional. Chile tenía razón.

Desde el Gobierno indicaron que se aferrarán al diálogo, anunciaron que no se renunciará a la demanda marítima y que buscarán otros mecanismos para lograr una salida soberana al océano Pacífico, mientras su equipo jurídico hizo un mea culpa.