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Las incesantes lluvias en el sureste de Estados Unidos dejaron numerosas zonas bajo el agua este sábado y los meteorólogos alertan de que nuevos aguaceros podrían desencadenar históricas inundaciones en las próximas 24 horas.

Los estados de Carolina del Norte y del Sur se han llevado la peor parte, aunque casi todos los Estados de la Costa este han sido afectados, y las previsiones alertan de que lo peor todavía no ha llegado.

Se trata de un sistema meteorológico separado del huracán Joaquín, una poderosa tormenta que azotó las Bahamas, destruyendo numerosas casas, y que este domingo se debilitó en su camino hacia Bermudas.
Según los medios, los vientos e inundaciones han causado cuatro muertes desde el jueves en Estados Unidos.

El sábado por la noche el agua subía en el centro histórico de Charleston, Carolina del Sur, donde el presidente Barack Obama declaró el estado de emergencia para hacer frente a las inundaciones por las lluvias torrenciales.

La policía estableció barreras para bloquear varias calles inundadas. En algunos puntos, el agua cubría más de medio metro de calle pero algunos vehículos se arriesgaron incluso a intentar atravesar el centro.

Las fuertes precipitaciones que cayeron durante varios días, además de la marea creciente en esta ciudad construida en una península bordeada por ríos, con vistas al océano Atlántico, provocaron las inundaciones que hicieron que la mayoría de los negocios cerraran el sábado.