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El Festival Internacional de Cine (Fenavid) llegó a su fin y premió a cinco largometrajes. Últimos días en La Habana, del director cubano Fernando Pérez, que narra la historia de un enfermo terminal de sida, fue elegida sin dudar por el jurado, que también consideró como mejor largometraje ficción boliviano a Averno, de Marcos Loayza, que viene de recibir premios como el Bafici en Argentina.

Ukamau y Ké es un documental filmado por el ecuatoriano Andrés Ramírez. Arrancó lágrimas de los hip-hoperos cuando se exhibió el domingo en el Galpón Arterial, espacio de Arterias Urbanas. El documental narra la breve vida del rapero boliviano Abraham Bojórquez, más conocido como Ukamau y Ké, pionero del hip hop andino en aimara.

Según el organizador del Fenavid, Alejandro Fuentes, los seis documentales tenían una excelente calidad, por lo que el jurado tuvo más trabajo para decidir a cuál premiar. “Nos alegró que haya ganado Ukamau y Ké, porque es un buen trabajo de recopilación”, dice.

El premio Signis, que apoya a los realizadores católicos, se entrega también en otros festivales. Buscadores, de Paraguay, recibió el premio en ficción. El guion fue revisado por expertos como Fernando Castets, guionista de El hijo de la novia. La manzana de Eva, de España, fue distinguido como mejor largometraje documental. Este trabajo cuenta la terrible manipulación que suelen sufrir las víctimas de trata de personas.

Los cortometrajes

El jurado que calificó a esta categoría se inclinó, en ficción, por Si y solo si, del director argentino Gonzalo Gerardin. El mejor cortometraje documental fue La flor de la lengua de vaca, de Germán Reyes, de Colombia. Una producción boliviana, La leyenda de la quinua, de Johnny Sanga, recibió el premio al mejor cortometraje animado.

Hay otras categorías en el Fenavid, como mejor documental universitario, que recayó en Fora da Caixa, de Edu MZ Camargo (Brasil); Valentina, una producción de la boliviana Mónica Mallea, obtuvo el premio a mejor ficción universitaria de Bolivia.

Según los organizadores, la curadoría del festival trata de incluir trabajos de bolivianos, pese a que la calidad de los trabajos de México y Brasil hace difícil no ponerlos en competencia.

Trenzas, del joven director Eddy Vásquez, fue elegido como el mejor videoclip. El voto del público como mejor largometraje fue para Buscadores.

Formación

La competencia y la formación son dos marcas del Fenavid. Julia Prioli, guionista de series de Fox, dictó un taller y anunció que el próximo año asignará un lugar para un encuentro sobre proyectos de series para televisión e internet. El guionista Federico Gatto, que ya estuvo el año pasado, otorgará una beca para un taller online sobre guion para largometraje a uno de los ganadores de la competencia 100x100.

En esta competencia fue triunfador el cortometraje Crisalyda, en el que actúa Alexia Dabdoub. En el Rally Cinematográfico, competencia que asigna un número determinado de horas de trabajo y locaciones a los universitarios, se llevó el triunfo Doble filio, de la Unifranz de La Paz, en el que actúa Janaina Prates.

En Palmasola

Este año, el Fenavid volvió a estar en la cárcel. El año pasado entre 300 y 400 personas privadas de libertad vieron la exhibición, pero este año, debido a cambios de los funcionarios del penal, el ingreso se entorpeció un poco. “El ambiente estaba tenso y había susceptibilidad por nuestro ingreso”, cuenta Fuentes. Por eso es que asistieron unas 100 personas a ver Esteban, una película cubana que recoge el sentimiento de un profesor y un alumno que quiere sobresalir, y cuestiona a su padre. El niño, pese a su deseo de aprender, termina siendo cómplice de su profesor.

El festival distinguió al actor Elías Serrano por su contribución al audiovisual boliviano. Serrano ha participado en 28 largometrajes, series y miniseries.