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Un adolescente, de 15 años, salía de su casa todas las noches supuestamente a trabajar en un restaurante, pero la hermana no se tragaba el cuento, hasta que la noche del miércoles la siguió y la vio entrar a un inmueble cerrado que resultó ser un prostíbulo clandestino.
La mujer avisó de inmediato a la Policía, que rescató a la muchacha y arrestó a dos administrativos del local bajo sospecha de explotación sexual comercial, según fuentes oficiales.

Estampida de clientes
Sabino Guzmán, jefe del puesto policial 4 de Noviembre, informó de que en la intervención al local, ubicado en el barrio Los Chinos, en inmediaciones de la avenida Centenario, entre el tercer y cuarto anillo, se encontró a la chica y a cuatro muchachas, cuya edad quedó en duda esa noche, entre ellas dos colombianas que en ese momento no portaban documentos sobre su situación legal en el país.

En la batida al burdel fueron sorprendidos varios clientes. Algunos salieron escapando, pero fueron perseguidos por una patrulla policial que arrestó a seis individuos: tres colombianos y tres bolivianos. Los extranjeros pasaron a Interpol para indagar sobre su estadía y sus actividades en Bolivia.

La adolescente quedó en manos de funcionarias de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y de la Unidad de Víctimas Especiales (UVE), donde una forense realizó el examen médico y dispuso la realización de un análisis vaginal especializado, pues detectó una aparente enfermedad venérea. Asimismo, la facultativa prescribió una prueba de detección de VIH, pues la menor no usaba protección durante los contactos sexuales en el prostíbulo.

En la pesquisa, los investigadores supieron que el padre de la quinceañera vive en el campo y su madre, en el exterior, por lo que el control sobre sus actos eran escasos.

En la UVE informaron de que los responsables del local serán presentados hoy ante un juez por delitos relacionados con violencia sexual comercial contra la adolescente