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El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, llegó ayer a Brasil para respaldar a la presidenta Dilma Rousseff, quien está amenazada por un juicio político, que se debate en la Cámara de Diputados y, en caso de aprobarse, podría ser destituida por alterar cuentas públicas en su gestión.

Rousseff recibió a Almagro en el Palacio Presidencial en Brasilia por más de una hora, mientras en la Cámara de Diputados de ese país se desarrollaba la primera de las tres sesiones de debate de juicio político o impeachment.
“No existe una acusación de carácter penal contra la presidenta, sino que se la acusa de mala gestión de las cuentas públicas en 2014. Esta es en todo caso una acusación de carácter político, que no amerita un proceso de destitución”, afirmó Almagro mediante un comunicado publicado en el sitio en internet de la OEA, tras la reunión.

Debate de juicio contra Dilma
Los legisladores pronunciaban encendidos discursos, en lo que se anuncia como una maratón de sesiones, mientras las calles de acceso al Congreso eran patrulladas por fuerzas de seguridad que permanecerán custodiando la zona hasta el domingo, día de la votación, cuando se esperan gigantescas movilizaciones.

La Policía Militar brasileña detuvo el miércoles tres buses en la que viajaban bolivianos a apoyar las manifestaciones contra el juicio a Rousseff.

La jornada de ayer comenzó con la presentación de los argumentos de la acusación, que señalan que Rousseff, de 68 años, cometió "crímenes de responsabilidad" al haber maquillado las cuentas públicas y abrir créditos sin la aprobación del Congreso en 2014, el año de su reelección, y a inicios de 2015.

El abogado general del Estado brasileño, José Eduardo Cardozo, que defiende a Dilma, negó los cargos y denunció una tentativa de "golpe de Estado", levantando indignación entre los opositores y aplausos de los diputados del Partido de los Trabajadores (PT), que gritaban "¡No habrá golpe!".

Mensaje presidencial
Rousseff anunció ayer un pronunciamiento en cadena nacional de radio y televisión y lo canceló unas pocas horas después. El mensaje a la nación, ya grabado, tiene una duración de ocho minutos y medio y en él Rousseff recalcaría que no existe justificación legal que ampare el proceso de destitución contra ella, que será votado este domingo en la Cámara de los Diputados.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva también aseguró ayer, mediante un video publicado en la sitio en internet del Instituto Lula, que la comunidad internacional "ya percibió" que el proceso que busca la destitución de la mandataria Dilma Rousseff "no pasa de un golpe"