A raíz de la muerte del sicario brasileño Valfredo Nunes e Silva Filho (27), que el jueves intentó matar a otro brasileño en la avenida Canal Isuto, la Policía cree haber hallado la punta del ovillo del negocio de las salas clandestinas de juego en Santa Cruz.

El matón falleció de un tiro en la espalda disparado por Eduardo Ayala Pedraza (46), chofer y hombre de seguridad del brasileño conocido como ‘Neto’ que, junto con su esposa, se salvaron de la andanada de balas que el esbirro disparó contra el BMW en el afán de eliminarlo, al parecer, enviado por alguien.

“Es un hecho que tendrá connotaciones mayores porque puede representar la punta del ovillo para desencadenar un proceso investigativo en torno al cual confluyen un conjunto de organizaciones vinculadas a las disputas por el control de las casas de juegos que operan de manera clandestina y que, a su vez, están ligadas a otras actividades económicas”, dijo el ministro de Gobierno, Carlos Romero, que instruyó a la Policía profundizar la pesquisa para establecer no solo los móviles del crimen, sino todos los circuitos en torno al ilícito negocio.

El viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez, acotó que la indagación arroja indicios de que tres grupos se disputan el control de las casas de juegos.

Libre, con restricciones
Un juez liberó ayer a Eduardo?Ayala, pero debe acudir periódicamente ante el fiscal Luis E. Rodríguez, presentar dos garantes, tiene prohibido salir del país, portar armas y frecuentar locales.
El abogado Freddy Álvarez argumentó que su defendido actuó en legítima defensa