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Una hora de duro enfrentamiento de miles de policías contra medio millar de dirigentes potosinos y mineros de cinco sindicatos fue el episodio de violencia que vivió ayer la sede de Gobierno en horas de la tarde y que afectó a transeúntes que no tenían nada que ver en este conflicto.

Los amagos de enfrentamiento se vivieron desde las 9:30 cuando los marchistas del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) inciaron su marcha desde el coliseo universitario y subieron hacia la Vicepresidencia con la intención de “cercar” a los alcaldes y autoridades regionales de ese departamento que habían llegado para reunirse con el Gobierno.

Durante toda la mañana, los estribillos contra el Gobierno se sucedieron, mientras el propio comandante de la Policía, general Ramiro Téllez, organizaba cuatro anillos de policías desde la plaza Murillo utilizando todas las fuerzas disponibles: Utop, Gear, GAR, Delta, incluso el cuerpo de bomberos que se desplazó en la plaza Murillo y el jefe policial decía que eran ambulancias de la Caja de Seguros en el lugar.

Cerca del mediodía, se informó de la inminente llegada de “los mineros”, lo que envalentonó a los cívicos y se asentaron en el Obelisco, bloqueando tres vías del centro paceño, lo que ocasionó la desaparición del transporte público.

Con dinamita
A las 15:04 y con la ruidosa presencia de cartuchos de dinamita, los mineros llegaron al centro paceño y su dirigente Héctor Elías Copa conminó al Gobierno a iniciar el diálogo de inmediato y dijo que los movilizados no eran “un grupo” como pretendía hacer ver el Ejecutivo y llegaron hasta las puertas de su ente matriz en pleno Prado paceño.

Luego de 20 minutos de conversación, los mineros sacaron a su principal dirigente Miguel Pérez de las oficinas de la Federación de Mineros y lo obligaron a encabezar la marcha; hace tres días este dirigente se puso del lado del Gobierno.

Con Miguel Pérez a la cabeza y los cívicos esperando a cuatro cuadras de palacio de Gobierno, los mineros ensayaron rápidamente una estrategia e ingresaron por vías diferentes al enfrentamiento.

Los policías descuidaron las esquinas superiores de la plaza y concentraron sus fuerzas en la Vicepresidencia y en las esquinas inferiores de Palacio de Gobierno y a las 16:45 se produjo el primer enfrentamiento en las calles Potosí y Socabaya;

15 minutos después los gases y los cartuchos de dinamita irrumpieron en la Vicepresidencia y la Policía lanzó gases a mansalva; las idas y venidas se prolongaron por una hora y cuando la noche llegaba a la ciudad, mineros, cívicos y policías se llamaron a un alto al enfrentamiento.

Mientras, los alcaldes afines al Gobierno daban sus conclusiones y declaraban el conflicto como superado con la firma de un documento que fue desconocido de inmediato por los marchistas