Escucha esta nota aquí

El cuerpo de Alberto Nisman, el fiscal que falleció en circunstancias extrañas tras denunciar a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y a algunos de sus colaboradores por presunto encubrimiento de los autores de un atentado en 1994, no será sometido a una segunda autopsia. 

La decisión fue tomada después de que la exesposa del fiscal fallecido y querellante en la causa por su muerte, la jueza Sandra Arroyo Salgado, informase de que no era necesario realizar una segunda autopsia al cadáver, agrega un comunicado difundido por  la Fiscalía que investiga la muerte de Nisman.

Este miércoles se entregará el cuerpo a la familia y será enterrado el jueves en el cementerio de La Tablada, según comunica la Agencia Judía de Noticias.

Despiden a dos custodios de Nisman

El jefe de la Policía Federal, Román Di Santo, pasó a disponibilidad a los suboficiales Luis Miño y Armando Niz, encargados de vigilar al fiscal Alberto Nisman el domingo, cuando apareció muerto, según informa el diario Clarín en su portal de noticias, que atribuye tal decisión al secretario de Seguridad, Sergio Berni.

Ambos suboficiales son acusados de haber cometido "falta grave" por no avisar a sus superiores que habían estado buscando al fiscal durante 11 horas antes de hallarlo muerto, el pasado 18 de enero.

Declaran allegados

La Fiscalía informó también que prestarán declaración ante la fiscal Viviana Fein personas cercanas a Nisman, integrantes del equipo de la Unidad Fiscal de Investigación del Atentado contra la organización judía AMIA, que encabezó el fiscal fallecido durante más de una década, y personal de seguridad del edificio donde fue encontrado muerto.

Aunque Nisman vivía en una torre de apartamentos a la que no se podía acceder sin autorización de los propietarios y el ascensor de su escalera contaba con un código de seguridad, Fein informó el lunes que se habían detectado errores en los registros de entrada y salida del edificio.

Por ese motivo, ordenó "un análisis profundo de las imágenes" de las cámaras de seguridad del edificio en las horas previas a la muerte de Nisman, quien fue hallado sin vida y con un tiro en la cabeza en un baño de su domicilio.

Ordenó también nuevas medidas de prueba, pero advirtió de que "no
serán difundidas
para no interferir con la investigación". 

Nisman fue hallado muerto en la víspera de su comparecencia en el Congreso para detallar la denuncia contra la presidenta Fernández y algunos de sus colaboradores por presunto encubrimiento de los autores del atentado contra la AMIA, que causó 85 muertos en 1994 y que aún sigue sin resolverse.