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Dos estudiantes murieron baleados la tarde de este jueves en Valparaíso, en la costa central de Chile, en incidentes que se generaron al final de una marcha de estudiantes, afirmó la Policía.

Las víctimas eran grafiteros que se encontraban escribiendo en la muralla de un edificio, tras lo cual el conserje los increpa, formándose una pelea. En ese minuto, un joven de 22 años sale del edificio, y dispara.

El general de Carabineros, Julio Pineda, informó que el sujeto, que ahora se encuentra detenido en la 2° Comisaría, es el hijo del propietario del departamento que estaba siendo rayado.

"El conserje salió, hubo una riña, salió el hijo del dueño del inmueble y después de amenazar a todo el mundo diciendo que si no se terminaba todo iba a disparar, vuelve con el arma y realiza los dos disparos", dijo.

El director del Hospital Van Buren señaló, reporta el diario chileno La Tercera, que el joven de 18 años, Exequiel Borbarán, de 18 años, quien fue trasladado por Carabineros hasta el centro asistencial "falleció a los 30 minutos de haber empezado la cirugía y llegó con hemorragia".

En cuanto a Diego Guzmán, de 24, dijo que fue trasladado por el servicio de Salud (Samu), que "ingresó con herida en el tórax" y también falleció tras ser trasladado a pabellón.

Los hechos ocurrieron en las cercanías de la Plaza Victoria, en el centro de Valparaíso (120 km al oeste de Santiago), al final de una marcha de estudiantes que se replicó en otras ciudades de Chile, como en Santiago, donde también se registraron incidentes.

Estudiantes vuelven a las calles por educación
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150 mil personas marcharon solo en Santiago, según la cifra calculada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). La protesta fue convocada en conjunto con los estudiantes secundarios y el Colegio de Profesores, a una semana del discurso presidencial del 21 de mayo, fecha en la que la presidenta Michelle Bachelet tendrá que referirse a las reformas que impulsa el gobierno en el ámbito educacional, uno de los principales ejes del programa que prometió al asumir.

Los estudiantes, que desde hace años reclaman una profunda reforma educativa para acabar con el segregado sistema legado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), buscan tener ahora una mayor participación en los proyectos de ley en revisión en el Congreso.