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Katia Uriona presentó su renuncia al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de manera irrevocable. Su decisión ha generado desconfianza en los actores de oposición que consideran que hubo presiones para que ella se marchara de esta manera, estando a poco de dirimirse los cuestionamientos al reglamento de las elecciones primarias y a meses de los comicios a presidente previstos para octubre del próximo año.

Óscar Ortiz, senador de Demócratas, considera que primero con la salida de José Luis Exeni, y ahora con Uriona, los vocales "institucionalistas" han perdido mayoría en el Tribunal dejándolo en manos de personas que estarían sometidas y que podrían  beneficiar al Movimiento Al Socialismo. Ortiz sacó de esta lista a Dunia Sandóval y a Antonio Costas.

"Sacándolos a ellos (mencionados arriba) los otros tres (vocales) que quedan están sometidos al MAS, todo esto es muy grave por que la credibilidad que había ganado el Tribunal Supremo Electoral, hoy quedarían en entredichos y bajo esas circunstancias quedarían dudas y falta de credibilidad", advirtió.

Ortiz ve como una alerta el hecho de que Uriona se vaya estando en las puertas de resolverse la recurso que presentó Demócratas al artículo 40 de la convocatoria a primarias que limita las impugnaciones solo a los militantes de cada partido, y si hubieran las mismas, sería el Tribunal el que debería resolver qué candidatos cumplen y cuáles no, los requisitos.

Hay desconfianza en el árbitro

"No tengo la menor duda de que el Gobierno quiere el control absoluto del ente electoral. Debe haber habido una presión muy fuerte. Esta renuncia ha sido consecuencia de una presión, probablemente con una designación de suplentes para modificar a un empate que hubiera habido (entre vocales)", dijo Gustavo Pedraza, miembro de la coordinador del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI) que postula a las primarias a Carlos de Mesa

"Vamos a tener un problema contaminado por la manipulación del partido de Gobierno. Hay desconfianza en el árbitro", puntualizó.