Escucha esta nota aquí

Se aclaró la situación de los tres autobuses procedentes de Bolivia que habían sido detenidos el jueves por la Policía de Goiana, capital del estado brasileño de Goias, bajo la sospecha de que se dirigían a Brasilia a participar de un acto de apoyo a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. 

Según publica el diario "Opción" de Goias la Policía Federal de Carreteras de Brasil realizó la inspección de cada uno de los buses y sus ocupantes y determinó que "no se ha encontrado ninguna irregularidad". Además se verificó que los vehículos cuentan con los permisos de circulación respectiva. 

Estos buses fueron contratados por el Grupo Sion, que en un comunicado explicó que estas personas viajaban solo hasta Goiana, donde participarán este domingo del acto del lanzamiento de esta empresa de bienes raíces en Brasil. 

"La razón (del viaje) no tiene nada que ver con las manifestaciones políticas que se están produciendo en Brasil", señala Sion en el comunicado.

Advertencia a extranjeros

La Federación Nacional de Policías Federales (FENAPEF) de Brasil advirtió este sábado que los extranjeros que participen en las protestas convocadas para mañana domingo coincidiendo con la votación parlamentaria del juicio político contra la presidenta, Dilma Rousseff, podrán ser detenidos y expulsados del país, según señala EFE. 

Esta advertencia responde a las informaciones publicadas en el
país en los últimos días que señalan que personas de origen
boliviano, venezolano, peruano
, argentino y paraguayo están entrando en Brasil para participar en las manifestaciones en favor de la presidenta Dilma Rousseff convocadas para este domingo.

El Estatuto del Extranjero de Brasil establece que "un extranjero
no puede participar en actividades
de naturaleza política" y que de
hacerlo se enfrentaría a penas de un año de detención y de tres años
de expulsión del país, según el comunicado

Votación histórica

El pleno de la Cámara de los Diputados de Brasil votará el domingo si da luz verde al proceso de juicio político destituyente para su discusión en el Senado, para lo que hace falta el aval de 342 de los 513 diputados.

De ser así, el Senado decidiría por mayoría simple si lo admite a trámite, tras lo cual Rousseff sería apartada del cargo de forma temporal por 180 días mientras se celebra el juicio parlamentario. 

La Presidencia sería entonces asumida por el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), que también enfrenta una amenaza de juicio político