EL DEBER conversó con Mauricio Ramírez (M. R.), coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia y con Ernesto Pérez (E. P.), autor del Informe sobre Desarrollo Humano en Bolivia, "El nuevo rostro de Bolivia, transformación social y metropolización". 

La salud, educación, empleo y seguridad siguen siendo las principales preocupaciones de la población. Además, se advierte que los temas políticos impiden una coordinación adecuada entre la administración central, regional y local, en desmedro de la gente. 

¿Cuáles son los desafíos para lograr satisfacer las necesidad de esta población? 

M. R.: Uno de los principales desafíos es cómo garantizar que la oferta de servicios sociales sea cada vez más amplia, tenga mayor cobertura, pero una cobertura de calidad, eso se aplica a educación, salud, empleo, sobre todo ese tema debe ser el de mayor atención por parte de los gobernantes y de las políticas que se implementan a nivel urbano. 

No solo se trata de tener ingresos básicos sino tener una protección que garantice bienestar. 

¿Qué fallas existen en el modelo económico-productivo boliviano?
 

E. P.: Uno de los principales desafíos para las regiones metropolitanas es diversificar el cambio de la matriz productiva. Esta tensión que surge y que no es reciente, porque la arrastramos desde antes, es uno de los principales desafíos. Debe existir una una combinación virtuosa, entre estas políticas de incentivo a la inversión, al crecimiento y a la tecnología, debe estar unida a sistemas de protección a los trabajadores. 

Hay condiciones de trabajo que han estado estancadas y ahora avanzan muy lentamente. 

¿Cuáles son los desafíos en el ámbito de la educación a partir de estos resultados?

M. R.: En los últimos años han habido importantes avances en materia de cobertura. El principal desafío es en la calidad de la educación, que debe responder a las verdaderas necesidades y oportunidades en cada una de las áreas urbanas. 

La formación, la educación tiene que responder mucho a las condiciones territoriales y a esa vocación que los condiciona y que les ofrece determinadas condiciones laborales y de transacciones económicas. 

La población se siente frustrada con la atención en salud. ¿Qué se puede hacer?

E. P.: Algo más del 30 por ciento de la población se siente satisfecha ante la atención de los servicios de salud en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, eso no es muy alto, más para toda la inversión que se ha hecho en infraestructura. 

La gente demanda más el servicio y la gente ahora encuentra sistemas saturados, ahí el gran desafío es la mejora en la calidad y la mejora en la oferta, eso debe ser un desafío de corto plazo que tenemos. 

¿La inseguridad es una característica de estas denominadas regiones metropolitanas la inseguridad? 

M. R.: Es propio de un desarrollo desordenado, no planificado, en donde no hay las condiciones físicas adecuadas para que haya una mayor garantía hacia la población. La falta de espacios de recreación, el desorden en el transporte, eso basta para que existan aspectos de inseguridad, más allá del narcotráfico, la trata de personas u otros delitos.

¿Existe la coordinación suficiente entre autoridades para atender las necesidades de la población? 

M. R.: Hay que garantizar una coherencia de las políticas a nivel central y regional, cuando hablamos de áreas metropolitanas, hablamos de un conglomerado de municipios que conviven en un determinado territorio. Es importante que las políticas estén coordinadas entre el nivel local, regional y nacional. 

¿El aspecto político entorpece esta coordinación?

M. R.: Sin duda alguna, en la medida que prevalecen, por encima de todo, las posiciones políticas y no la responsabilidad social ante la población, claro que existe perjuicios en la atención de demandas. 

¿La clase media que más creció es la más vulnerable? 

M. R.: El país en la última década pasó de una pobreza del 56 al 39 por ciento, por eso esa parte de la población pasó a un estado de muy alta vulnerabilidad, en que si no se atiende en salud, educación, empleo y bienestar. Por su estado, cada vez más van a tener aspiraciones de una mejor forma de vida, partiendo de mejores servicios. 

Hasta hace algunos años La Paz era el pilar económico del país, ahora Santa Cruz es el sostén. ¿Cómo se puede lograr mezclar el sistema dual de su economía? 

E. P.: Los cuatro municipios más grandes del país, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y El Alto, son los responsables de casi la mitad del Producto Interno Bruto y de ese porcentaje, Santa Cruz es responsable del 22% del PIB de nuestro país. Santa Cruz tiene preponderancia económica y su desafío es identificar su vocación como región metropolitana. 

¿Cuáles son los riesgos que pueden evitar un mayor avance de estas regiones metropolitanas?

M. R.: El país tiene un reto en las condiciones actuales, cuando en la última década han habido importantes avances, ahora el tema es gestión pública e inversión social, que respondan a las necesidades de la población. El 39 por ciento sigue en condición de pobreza y se requiere tener una coherencia en eso, en la inversión

El tema laboral es importante, la formación hacia un mercado laboral que responda a una garantían de derechos. El Gobierno debe garantizar la sostenibilidad y el equilibrio. 

El Gobierno apuesta mucho a los grandes proyectos, eso ¿está de la mano con la atención que necesita la población?

E.P.: La mayor cantidad de excedentes provienen de la inversión y por eso está bien que eso esté priorizado, pero creemos que existe, desde el informe, que eso es un gran espacio y una oportunidad para llenar la brecha que hay. 

Más allá de las cifras frías, ¿cuál es la sensación que tiene la población de estas áreas metropolitanas? 

M. R.:Ellos ven la falta de coherencia en la gestión pública, porque sus gobernantes responden a intereses políticos y eso afecta el tratamiento de las prioridades que se le dan en el contexto de su territorio. Se debe ver a un área metropolitana como una unidad, solo en Cochabamba empezó a trabajar en esa visión de región metropolitana y a partir de eso coordina y hace gestión en relación a sus colindantes. 

¿Habrá más disconformidad antes que sentir orgullo por vivir en una región metropolitana?

M. R.: La población es más exigente, tiene aspiración mayor y la demanda es cada vez mayor y por eso su nivel de insatisfacciones genere toda esa disconformidad. Una cosa es que se invierta en agua, calles, iluminación yeso a veces es una cifra, pero no garantiza un buen servicio. No solo se trata de decir que inviertes e inviertes. 

¿Tendrán que pasar muchos años para tener una nueva región metropolitana?

E.P.: Según la Ley Marco de Autonomías, se pueden conformar regiones a partir de poblaciones mayores a medio millón de habitantes, hay algunas que están en camino, probablemente sean las regiones de Oruro y Tarija, pero van a tardar todavía.