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Tras el regreso del exjuez Luis Tapia Pachi al país, después de permanecer casi cinco años en Brasil como refugiado político, EL DEBER consultó a otros bolivianos refugiados en el exterior si tenían previsto seguir los pasos de Tapia. El exfiscal Marcelo Soza y el exministro de Gobierno Guido Náyar expresaron que no regresarán a Bolivia porque la justicia está controlada por el Poder Ejecutivo. Similar posición fue asumida por David Sejas, otro boliviano que se encuentra refugiado en Brasil.

Náyar se declara víctima de un complot armado en su contra por el Gobierno y de una “rosca cruceña”, a la cabeza de Rubén Costas. “Yo soy un perseguido por el terrorismo estatal, con la complicidad de una rosca corrupta y traidora de Santa Cruz. A todo este criminal poder me vengo enfrentando por más de nueve años y lo hago sin odios, pero con la verdad”, expresó Náyar, único dirigente del sector productivo imputado en el caso de supuesto terrorismo.

A su vez, Soza dijo desconocer las condiciones o acuerdos que llevaron a Tapia Pachi a volver al país, y reiteró que él es víctima de una persecución política gestada desde el Gobierno de Evo Morales. “Yo estoy aquí por reclamar la independencia del Poder Judicial, y si verdaderamente quieren hacerle un bien a la justicia, el Gobierno debería dictar una amnistía general para todos los perseguidos políticos”, planteó Soza.

Tapia Pachi ya no es juez
Por otra parte, ayer el Consejo de la Magistratura concluyó que Luis Tapia Pachi no puede retomar sus funciones como juez, debido a que en 2011, el entonces Consejo de la Judicatura lo destituyó del cargo por haber abandonado sus funciones durante más de seis días. "Hemos revisado la resolución N.º 46 de 2010 del Consejo de la Judicatura que resuelve rechazar la solicitud de licencia indefinida de Luis Tapia Pachi", explicó la magistrada Wilma Mamani a la radio Erbol. En su lugar asumió Valeria Salas. A su vez, el ministro de Gobierno, Hugo Moldiz, negó ayer que se esté tramitando una orden de aprehensión en contra de Tapia. "Él ha perdido la condición de refugiado, no existe una orden de aprehensión, entonces si no existe, no tenemos por qué detenerlo”