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El fallo que emitirá mañana la Corte Internacional de Justicia (CIJ) puede traer un resultado que supere la única victoria diplomática que logró La Paz en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) de 1979, cuando el ente multilateral resolvió que el conflicto sobre el mar entre Bolivia y Chile “es de interés hemisférico” y que se deben iniciar negociaciones “encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana con el océano Pacífico”. Este hito quedó en papeles hasta ahora. No hubo voluntad política, algo que el tribunal de la ONU puede cambiar.

Fue la Resolución 426. 25 votos a favor y ninguno en contra. El salón principal del Sheraton de La Paz reunió a los cancilleres del bloque internacional. Era el 31 de octubre de 1979 y la IX Asamblea General de la OEA terminaba a favor de Bolivia. Pedro Daza Valenzuela, el representante chileno, abandonó el lugar como forma de repudio. El mayor logro diplomático boliviano era realidad. La esperanza de volver al mar resucitaba luego de varios episodios frustrados.

La CIJ emitirá mañana el fallo de la demanda marítima que interpuso Bolivia contra Chile. Este 1 de octubre de 2018 puede surgir algo similar a lo que pasó ese 31 de octubre de 1979, con la diferencia de que en esa época la dictadura estaba latente. La madrugada del 1 de noviembre de 1979 Alberto Natusch Busch iniciaba su ataque contra Walter Guevara Arce y sepultaba el logro de la resolución de la OEA. El festejo no se pudo dar. Las delegaciones fueron evacuadas de emergencia hacia Perú. Ahora, será el máximo tribunal de justicia del mundo el que dicte un veredicto que no puede quedar en papeles, como el que se enterró hace 39 años con un golpe.

El análisis

El experto en temas internacionales Andrés Guzmán consideró que el Tratado de 1904 y el fallo que se emitirá este lunes son temas completamente distintos. Aseguró que el primero es un tratado de límites que define la frontera y establece ciertas compensaciones de Chile a Bolivia, por el enclaustramiento. En cambio el fallo es un juicio que va en otra línea, y de hecho no es comparable con el otro documento.

“Lo que tal vez pueda tener alguna relación para ser comparable es la resolución de 1979 que en esa ocasión, se votó en la OEA por una negociación entre ambos países que le dé una salida soberana al mar para Bolivia. Entonces, todos los países del hemisferio reconocieron que el asunto marítimo es un tema de interés hemisférico permanente”, aseveró Guzmán.

Por ese motivo, estableció que el hito de 1979 y el de La Haya son comparables porque en ese año el país obtuvo una gran victoria que no se ha repetido hasta la fecha. Este fallo, a su criterio, no solamente podría igualar, sino superar la resolución 426.

El excanciller Javier Murillo de la Rocha recordó que el delegado chileno aprovechó ese acontecimiento para desprestigiar lo logrado en La Paz. Desde Perú, Daza Valenzuela decía que Bolivia “no es un interlocutor válido” y trató de desprestigiar la resolución. “Esa resolución es el mayor triunfo diplomático que logró Bolivia en el tema marítimo. Estamos a puertas de lograr algo mejor, algo que un alto tribunal lo instruirá”, destacó.

Juan Lanchipa fue titular de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar). El abogado detalló que negar la obligatoriedad de las resoluciones de la OEA “es sostener, por contraparte, que la Resolución 765 del caso Malvinas es igualmente inexigible e inoperante o que las demás resoluciones de la organización”.