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El cirujano Simon  Bramhall, de 53 años, confesó ante un Tribunal en el Reino Unido que marcó con láser sus iniciales SB en el hígado de dos de sus pacientes en 2013. El insólito hecho sucedió en el hospital Queen Elizabeth, donde trabajó durante 12 años y luego fue suspendido.

Las marcas fueron descubiertas por uno de sus colegas que operó a un paciente que antes fue atendido por Bramhall. La Fiscalía lo acusó de agresión con lesiones, pero el acusado solo aceptó dos cargos por agresión, según publicó el diario español El País.

"Sus acciones marcando los hígados de aquellos pacientes, de modo totalmente innecesario, fueron actos deliberados y conscientes", ha denunciado la fiscal Elizabeth Reid. "Esos ataques estuvieron mal, no solamente desde un punto de vista ético, sino también penal. Fue un abuso de la confianza que sus pacientes habían depositado en él".