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La organización Estado Islámico secuestró al menos a 400 civiles en la ciudad siria de Deir Ezor, después de matar a más de un centenar de personas en esa localidad, la última atrocidad del grupo yihadista.

"Entre los secuestrados, todos ellos sunitas, hay mujeres, niños, familias y combatientes prorrégimen", dijo el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). 

Las víctimas fueron secuestradas en Al Bgheliyeh, la periferia noroeste de Deir Ezor (este), y en las inmediaciones, para ser conducidas a regiones en poder del EI de la provincia del mismo nombre y de la vecina Raqa, según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

El sábado, el EI lanzó una ofensiva de gran envergadura en varios sectores de Deir Ezor, conquistando en torno al 60% de la ciudad, aunque algunas partes y un aeropuerto militar cercano siguen bajo control del régimen.

Según el OSDH, las tropas gubernamentales y las del EI protagonizaron algunos combates intermitentes en el noroeste de la ciudad este domingo, mientras que Al Bgheliyeh fue bombardeada por la aviación rusa, aliada del régimen.

Desde el inicio del conflicto, 260.000 personas han muerto en Siria y millones se han visto desplazadas o exiliadas.

Tras varias tentativas fallidas para resolver el conflicto, la ONU tratará nuevamente de reunir al régimen y a la oposición el 25 de enero en Suiza para negociar un alto el fuego y una transición pacífica.