Opinión

Los desafíos de la educación

Guido Alejandro Arana Hace 2/12/2019 8:00:00 AM

Unos 2,8 millones de estudiantes comenzaron la semana pasada las clases en el sistema escolar boliviano, a cinco años del nuevo modelo educativo previsto en la Ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez.

La novedad este año pasa por los ajustes en la planificación y en el currículo de la oferta educativa, cambios que buscan disminuir la burocracia, reforzar la enseñanza en las áreas científicas de Física y Química y mejorar el sistema de evaluación.

A partir de este año los maestros ya no estarán obligados a presentar informes escritos por cada actividad que realizan, como actos cívicos y lecturas diarias, lo que aliviará la carga de trabajo y debería repercutir en una mejora laboral para un eslabón clave para todo el sistema.

A fin de tener una educación más técnica que teórica, los ajustes prevén un reforzamiento en los contenidos de Física y Química, que deberán ser desarrollados de manera separada y equitativa, es decir que no se puede dar énfasis a una sola asignatura.

En este contexto, hay que señalar que tenemos una agenda pendiente para ofrecer un modelo educativo más eficiente a la hora de formar ciudadanos que sepan resolver problemas en un mundo cada vez más competitivo y exigente. Además de los idiomas nativos y de la historia, los alumnos bolivianos requieren aprehender (en el sentido de apropiación) herramientas que les permitan resolver los desafíos que les marcarán la sociedad y el mercado cuando sean profesionales.

También se ha modificado el sistema de autoevaluación de los alumnos, que será más preciso y efectivo, a fin de contar con un dato clave para saber cómo es el desempeño de los educandos.

En lo que hay que avanzar es en el sistema de evaluación de la educación primaria y secundaria que hoy se ofrece al país.

Por cuestiones ideológicas, el Gobierno se resiste a una verificación internacional de los procesos y contenidos educativos que se dan en el país. Como ejemplo, otros países desarrollados utilizan la prueba PISA, que sirve para tener una radiografía de la situación presente y planificar cómo mejorar en los puntos débiles. Nunca sabremos en qué lugar nos encontramos en materia educativa si no nos comparamos con otras naciones que tienen mayor desarrollo.

La educación es un proceso que demanda atención integral e innovación constante. Que este año sea de motivación y compromiso tanto en las autoridades como en los docentes, estudiantes y familias. Esperemos que así sea.