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La decisión que asumió el expresidente Jaime Paz Zamora de no acompañar a la delegación boliviana que asistirá la próxima semana a la presentación de los alegatos de la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, favorece al mandatario Evo Morales porque permite ver que la iniciativa de plantear un juicio a Chile para recuperar un acceso al océano Pacífico forma parte de una política de Gobierno y no a una política de Estado.

En ese aspecto coincidieron dos de los tres polítólogos consultados por EL DEBER, después de que el expresidente (1989-1993) anunciara que no viajará a La Haya porque se pretende poner al proceso en el tribunal internacional en contraposición a los resultados del 21 F,  y por los insultos que recibe por Twitter de parte del presidente Morales, además de la preocupante situación de Venezuela, que es apoyada por el mandatario boliviano.

En criterio del politólogo y docente universitario Marcelo Silva, “con esa extraña decisión”, Paz Zamora intenta politizar el tema de La Haya, situación de la que el Gobierno sacará el mayor rédito posible porque asumirá como suya las banderas del tema marítimo.

La demanda marítima, según Silva, debería asumirse como una política de Estado, tal y como lo hace Chile, que dentro del equipo que asistirá a La Haya figuran representantes del presidente electo Sebastián Piñera, independientemente de que el pleito fue manejado desde el inicio por los designados por la presidenta saliente Michelle Bachellet.

Por su lado, el politólogo y experto en resolución de crisis sociales Gustavo Pedraza, afirmó que la incorporación de líderes de la oposición dentro de la delegación boliviana que viajará a La Haya favorece al Gobierno porque permitió disminuir la tensión política interna, en un año que había comenzado difícil para la gestión de Morales por las marchas en contra del Código de Procedimiento Penal, que fue abolido, y para exigir respeto a los resultados del 21F.

Con esta estrategia, los gobernantes intentaron “descomprimir el escenario político y recomponer su estrategia” de cara a las elecciones generales de 2019. 

Además, dijo Pedraza, más allá de los deseos de unidad y la demostración ante la comunidad internacional del factor de unidad de todos los factores políticos, la presencia en La Haya  es controversial porque es una mezcla de cálculo político, ingenuidad, patriotismo, de provincianismo

“El factor que hace muy controversial este viaje es el apego de Evo a la norma jurídica fuera de frontera, demanda justa, legítima, pero al revés de lo que pasa adentro en el desapego a la norma, a la Constitución y al autoritarismo y captura del Estado”, explicó Pedraza.

Asimismo, indicó que la presencia de oficialistas y opositores en la Corte Internacional de Justicia no modificará en absoluto el fallo que asuman los magistrados.



Por su lado, el también politólogo y docente universitario Carlos Cordero calificó como "Preocupante” la renuncia de Jaime Paz Zamora  porque le hace daño al Gobierno de Evo Morales que ha expresado su solidaridad con el Gobierno de Nicolás Maduro, en Venezuela, y aliándose con Cuba e Irán.

En criterio de Cordero,  la decisión de Jaime Paz puede arrastrar a Tuto Quiroga, se verá si el trasfondo es económico porque los sectores sociales son movidos por el Gobierno y a los expresidentes les hacen pagar.

Jaime Paz Zamora cuestionó la presencia de Evo Morales en Caracas, en la Cumbre de la ALBA, y en la que apoyó a Maduro para viajar a Lima, pese a que el mandatario venezolano no está invitado para la cumbre de las Américas, que se celebrará en abril en Perú; aun sabiendo que los peruanos son partes fundamentales en la demanda marítima boliviana. “Queremos mar, pero con democracia”, remató Paz Zamora.