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El diálogo está lejos. El presidente Evo Morales atacó y le dijo mentiroso al líder de Comcipo, Johnny Llalli, y no se refirió a iniciar negociaciones, mientras que los dirigentes cívicos insisten en exigirle que los reciba en La Paz y alertan de la llegada de más mineros y de maestros rurales.

“Ya no es (Johnny) Llalli (presidente de Comcipo), es llula (mentiroso). Muchos somos marchistas, de Caracollo a La Paz se llega en ocho días. Ellos lo hicieron en cuatro, mienten”, sentenció el mandatario en un discurso en Uncía.

Dicen que no hay obras. “En caminos Potosí es el primero, con inversión de 1.300 millones de dólares. En industrialización garantizamos 1.200 millones de bolivianos y 700 millones de dólares para el litio.

Es el segundo departamento con mayor inversión. Ya no es Llalli, es Llulla, que ya no mienta. Qué vergüenza que los dirigentes nos hagamos ayudar con la derecha. La política no se negocia, pedir renuncia del gobernador o alcalde, eso es golpe, es ser cínico y no cívico”.

Morales acusó al dirigente de “espantar el turismo, 30 argentinos secuestrados. Dice que no recibo en Palacio, me reuní dos veces con el Llulla en La Paz”.

En La Paz, los sectores movilizados de Potosí le dieron a La Paz una tregua por el fin de semana, pero se reunieron y planificaron nuevas movilizaciones. “La bases me han rebasado, están llegando más compañeros mineros, no sé cuántos son, unos diez mil. Una vez más, le pedimos al presidente Morales que tenga la gentileza de recibirnos en La Paz”.

En Potosí se mantuvieron los controles, pero también hubo una pequeña tregua que permitió, por ejemplo, que algunos bancos se animen a abrir sus puertas, pero solo para algunas transacciones. El desabastecimiento continúa y la tensión se mantuvo