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Hace poco tuve que tratar con el caso de un vehículo alemán de última generación al que lo tenían funcionando con gasolina de bajo octanaje -gasolina corriente-. El vehículo empezó a “teclear” y el dueño no le dio importancia. A los dos o tres meses, ese vehículo -¡que era un cero kilómetros!-, terminó con el motor fundido.

Una verdadera lástima. Así como existen diferentes tipos de sangre que funcionan con diferentes organismos humanos, de igual manera cada tipo de vehículo fue construido para trabajar con cierto combustible.

Ponerle un grupo erróneo de sangre a nuestro cuerpo es mortal, lo mismo ocurre con el motor de nuestro carro. Un vehículo de alto rendimiento, pensado para países desarrollados, está pensado también para una gasolina de alto octanaje.

Si se quiere tener ese vehículo en este país se debe preveer la forma de conseguir la mejor gasolina posible (premium) o utilizar un producto que a aumente la calidad de la gasolina común. A propósito, hay que hablar de un tema vigente en el país: el etanol.

Este nuevo tipo de combustible, que es la mezcla de alcohol anhidro (extraido de la caña de azucar) con gasolina, es algo cada vez más común en muchos países, sin embargo en Bolivia son muy pocos los vehículos aptos para operar con este carburante.

Esto puede generar problemas severos a mediano y largo plazo en los motores de los vehículos. Existen vehículos cuyos motores están fabricados para fucionar con diferentes tipos de combustibles (excepto el diesel). Estos automóviles están identificados de fábrica con la denominación Flex Fuel.

Solo este tipo de carros podrán usar etanol sin sufrir complicaciones. Un país que está muy avanzado en el tema del uso de combustibles con etanol es Brasil. Ellos ya tienen legislación que rige los porcentajes y otras características que se deben cumplir en las gasolinas.

Además, el vecino país también generó una escuela propia en la fabricación de motores Flex Fuel, algunos de los cuales son comercializados en Bolivia por grandes automotrices que tienen -hace muchos años- fábricas en el vecino país.

Lo mismo deberá pasar en nuestro país. Antes de lanzar un nuevo tipo de combustible al mercado, se deberá informar a los usuarios, para que quienes utilicen este nuevo producto no tenga que pasar malos momentos con su vehículo. Si esto no se cumple, deberá ser la gente que tome la iniciativa y se informe.

Será fundamental consultar con su mecánico de confianza -primero ver si este sabe respecto al tema de los diferentes combustibles- y asesorarse bien. La información está disponible en los manuales de usuario de cada vehículo.

Así se evitará que, por ahorrar un poco de dinero en el plazo inmediato, se incurra en grandes gastos luego al tratar de salvar su motor. O, peor aún, teniendo que comprar un nuevo vehículo porque el anterior quedó inutilizable.

* Wiedamann es propietario de Autocentro Bavaria