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Ecuador sufre una catástrofe. El sismo en Ecuador deja hasta el momento 272 muertos, pero esa cifra "seguramente aumentará", dijo este domingo el presidente Rafael Correa, quien situó en 2.068 el número de heridos.

"Seguramente el número (de fallecidos) aumentará y probablemente en forma considerable", agregó el mandatario, que regresó este domingo a Ecuador desde Roma.

El vicepresidente, en declaraciones a periodistas en la localidad
de Manta, una de las ciudades afectadas, señaló que tienen una lista
de desaparecidos, pero no precisó cuántas personas están en ella.

Según el vicepresidente, hasta el momento se han registrado 189 replicas de diversa intensidad del terremoto, que se produjo a las 18.58 hora local del sábado (23.58 GMT), entre los balnearios costeros de Cojimíes y de Pedernales, en la provincia de Manabí y colindante con la vecina Esmeraldas.

Tras el desastre, el Gobierno ecuatoriano declaró el estado de emergencia en las provincias de Esmeraldas, Manabí, Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Santa Elena, así como el estado de excepción en todo el territorio nacional.

Glas agradeció la ayuda internacional ofrecida y que ha comenzado a llegar, y pidió a la población no arriesgar su vida por tratar de rescatar enseres de los escombros.

Insistió en que la "prioridad" es el rescate y la atención a la ciudadanía. "Luego, con mucha fuerza y con profunda unidad vendrá la reconstrucción", dijo.

Durante uno de sus recorridos por las zonas afectadas, Glas calificó hoy de "catástrofe" lo ocurrido en ciertas zonas de la costa ecuatoriana.

"Es una tragedia que la estamos enfrentando, ya llega más fuerza pública, vituallas, agua, seguridad; estamos tratando de restablecer el servicio público de electricidad en algunas partes de la ciudad. Estamos en una situación de catástrofe en algunas partes de Portoviejo, en algunas partes de Manta", dijo Glas a la televisión Teleamazonas.

Pidió unidad, fuerza y fe a los ecuatorianos y, a nombre del presidente de Ecuador, Rafael Correa, se solidarizó con las familias de las víctimas del terremoto.

El terremoto fue el más fuerte desde el sismo de magnitud 7,7 que golpeó al país en diciembre de 1979 y causó entonces unos 600 muertos y 20.000 heridos, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por su sigla en inglés).

Glas agradeció la rápida respuesta de países latinoamericanos y de la Unión Europea que estaban enviando ayuda.

El gobierno de Estados Unidos también estaba listo para colaborar con "el pueblo ecuatoriano en este momento difícil", escribió en Twitter el secretario de Estado, John Kerry.

El terremoto trajo más presión a la economía del miembro más pequeño de la OPEP, que ya estaba sufriendo por los menores precios del petróleo y pronosticaba un crecimiento cercano a cero para este año.