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Muchos no prestan demasiada atención a la violencia en las relaciones de pareja adolescente, tienden a creer que se trata de un problema que afecta exclusivamente a los adultos. A cuántos nos ha tocado agachar la cabeza, desviar la mirada o improvisar una conversación para pasar por alto una agresión frente a nuestros ojos. La excusa es porque no hay que meterse en una relación, pero eso no frena las agresiones ni las pérdidas humanas por este flagelo, advierten especialistas. Bolivia reportó 109 casos de feminicidio en 2017, 15 más que en 2016, y en lo que va del año los casos comenzaron a aparecer desde Año Nuevo. 

La situación es más alarmante cuando se conoce que la violencia contra la mujer comienza a sentirse a temprana edad, en las primeras relaciones sentimentales, y entra de forma silenciosa y hasta consentida donde el agresor controla a su pareja en su forma de vestir, en sus amistades y hasta en los horarios.

El 51,9% de mujeres solteras de 15 años o más edad vivieron algún episodio de violencia por parte de su enamorado, novio o expareja. Así lo refleja la primera Encuesta de Prevalencia y Características de la Violencia contra las Mujeres que fue presentado por el Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional y el Instituto Nacional de Estadística, que se realizó en nuestro país en la gestión 2016. 

Fueron entrevistadas mujeres de 15 años de edad en adelante. Las principales variables de investigación fueron la violencia sicológica, violencia física, violencia sexual y violencia económica; todas tipificadas por normativa internacional y normativa nacional-constitucional. El tamaño de la muestra ejecutada fue de 7.241 viviendas particulares con ocupantes presentes.

Los resultados advierten que la violencia contra las mujeres en la etapa del enamoramiento generalmente se manifiesta por medio de controles y dominios por parte de su pareja; una relación con estas características se la conoce como noviazgo violento. Es el inicio del círculo de la violencia, ya que el perpetrador o agresor tiende a estar arrepentido por los actos agresivos; sin embargo, vuelve a cometerlos, convirtiéndose en un círculo vicioso del cual es muy difícil salir.

El tipo de violencia más común es la sicológica, donde el agresor controla a su pareja en su forma de vestir, en sus amistades y horarios, entre otros, este alcanza el 46,5% de las mujeres solteras; un 21,2% sufrió violencia sexual; el 16,8%, violencia física y otro 12,2%, violencia económica, todas estas agresiones fueron cometidas por su enamorado o ex enamorado.

La encuesta clasifica estos resultados dentro de la violencia en las relaciones de pareja no conviviente, sin hijos en común, no unida por lazos económicos o institucionales, en general, adolescentes o adultos jóvenes.  

Estos resultados advierten que durante el enamoramiento comienzan a manifestarse las actitudes violentas de parte de los enamorados o novios hacia las mujeres; esa debería ser una pauta para saber que durante una relación más seria o el matrimonio esa conducta puede empeorar.

Se observa que en el área urbana del país 52 de cada 100 mujeres fueron agredidas por su pareja a lo largo de su relación; en la zona rural la violencia durante el enamoramiento afectó a 67 mujeres de cada 100.

De las mujeres solteras que fueron agredidas por su enamorado o exenamorado, el principal tipo de violencia que declaran haber sufrido a lo largo de su vida es la sicológica (89,6%), seguida de la sexual (40,9%). Estos tipos de violencia presentaron mayores porcentajes en mujeres solteras agredidas del área rural.

Mónica Novillo, directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, dijo que desde hace varios años viene denunciando que la violencia contra las mujeres está empezando en edades más tempranas y estos resultados del INE corroboran esta preocupación.

De acuerdo con los datos que manejan por el seguimiento a los casos de feminicidios ocurridos en el país, se ha evidenciado que el 60% de las víctimas son mujeres jóvenes, y los agresores están entre los 25 y 35 años de edad. “El problema de la violencia tiene que ser asumido como responsabilidad social, tenemos que encontrar formas colectivas de mostrar el rechazo a estas expresiones de violencia”, señaló Novillo. 

Casadas o en unión libre

El total de las mujeres de 15 años o más edad, casadas o en unión libre que registró la encuesta fue de 2.061.769. En Bolivia, de cada 100 mujeres, 75 declararon haber sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja en el transcurso de su relación. En los últimos 12 meses previos a la encuesta, 44 de cada 100 manifestaron que continuaron las agresiones por parte de su pareja.

A lo largo de su relación sentimental, 69 de cada 100 mujeres de este grupo sufrieron algún incidente de violencia sicológica, 50 violencia física, 34 sexual y 31 económica a lo largo de su relación sentimental. El 63% de las mujeres en situación de violencia declaró que recibió agresiones con insultos, dirigiéndose con palabras groseras y agresivas, suceso que ocurrió a lo largo de su relación; un 33% continuó con estas agresiones en los últimos 12 meses previos a la encuesta (2016).  El 48% de las mujeres manifestó que las avergonzaron y humillaron a lo largo de su relación de pareja, comportamiento que continúa en los últimos meses (24%).

La violencia física se manifiesta con mayor frecuencia con empujones o jaladas de cabello con el 40% a lo largo de su vida. El 36% de las mujeres, en situación de violencia, manifestó que recibió bofetadas, golpes con las manos y puños. Otro 31% de las mujeres fue obligada a tener relaciones sexuales contra su voluntad.

A nivel de país, de cada 100 mujeres casadas o en unión libre, el  92,7% fue agredida a lo largo de su relación y 88 continuaron viviendo violencia durante los últimos 12 meses. Le siguió la violencia física, con 67 mujeres de 100 que sufrieron violencia física y de ellas, 47 continuaron padeciéndola en los últimos 12 meses.

En relación a la violencia sexual, esta se produjo con 45 mujeres de cada 100 que la padecieron, de las cuales 35 permanecieron bajo este tipo de maltrato durante los últimos 12 meses. En cuanto a la violencia económica, 42 de cada 100 mujeres a nivel nacional sufrieron esta violencia a lo largo de su relación y, en los últimos 12 meses, 34 continuaron viviendo bajo esta situación.

Separadas o divorciadas

Existen mujeres que alguna vez estuvieron unidas como pareja, y que aún después de terminada su relación continúan siendo agredidas por su expareja, por lo que es necesario realizar un análisis de esta población, de manera particular.

Las agresiones o actos violentos suelen continuar o adquieren mayor intensidad cuando ella decide separarse de su agresor, presentándose escenarios donde el hombre, al verse abandonado, pone resistencia, con lo que pueden agudizarse los actos violentos.

En esta sección se analizan los datos de las mujeres separadas, divorciadas, pero también de las viudas, aunque las circunstancias de estas son diferentes. En la información captada por la encuesta, se ve que de un total de 502.604 mujeres separadas, divorciadas y viudas de 15 años o más a escala nacional, se registró que 441.355 ha vivido algún tipo de agresiones por parte de su expareja.

En Bolivia, el 81,2% de las mujeres separadas, divorciadas y viudas de 15 años o más sufrió violencia sicológica; el 68,2% fue víctima de violencia física; el 61,2% de violencia económica y otro 48,2% padeció de violencia sexual. Todas estas agresiones fueron perpetradas por parte de su expareja.

La violencia parece haber sido el detonante para que las mujeres separadas y divorciadas den ese paso, pues 88 de cada 100 fueron maltratadas durante su relación con su expareja; siendo la tendencia similar tanto en el área urbana como en la rural.

Hay pérdida de autoridad
Para la sicóloga Denisse Ampuero, estamos viviendo “como en una crisis social” donde se ha ido gastando la figura de autoridad y los chicos sienten que pueden hacer muchas cosas y no hay consecuencias.  La profesional advierte de que los jóvenes empiezan a ejercer poder con sus pares y su pareja adolescente controlándole el uso del celular, el acceso a las redes sociales, y con eso “empieza la violencia en el noviazgo, ese es el primer paso. Después viene a faltar el respeto y a bajarle la autoestima”, explica.

La carencia afectiva es otro aspecto que pesa en los casos de violencia, porque muchas veces los padres dejan a sus hijos bajo los cuidados de familiares mientras ellos salen del país en busca de trabajo.

Dijo que no hay que callarse frente a una agresión, a pesar de que las mujeres tienden a defender a la pareja porque están frente a una persona con dependencia emocional. En esos casos “hay que meterse, hay que decirle no seas abusivo, eso es un delito, o podemos ser cómplices”.

Por su parte, la secretaria municipal de Desarrollo Social de Santa Cruz de la Sierra, María Rosa Valencia, resalta que las estructuras mentales machistas de los adultos tienden a repetirse en los adolescentes, por eso es importante que la enseñanza de los padres hacia los hijos no solo tiene que ser de forma verbal, sino también con el ejemplo de vida.

La funcionaria indicó que es necesario generar la conciencia colectiva de la lucha contra la violencia y que los medios de comunicación juegan un rol importante para mostrar que no está bien ese tipo de conducta y que todos debemos participar y denunciar. “La violencia no tiene que quedarse entre cuatro paredes, es un tema de todos y las mujeres necesitan el apoyo de la población”, subrayó.

Valencia señala que la agresión sigue después de terminada la relación porque, por lo general, el agresor no acepta que perdió el control, por eso es importante que la víctima busque ayuda profesional, pida garantía y no acceda a chantajes porque se exponen al peligro y hasta a perder la vida. Recordó que la mujer puede pedir ayuda en los servicios legales integrales del municipio, en la Gobernación, en la Casa de la
Mujer y otras fundaciones.

Con una mirada desde el ámbito legal, Leslie Cedeño, abogada de la Casa de la Mujer, reconoce que en términos generales estamos bien en leyes, terreno donde se cuenta con la Ley Integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, pero también advierte que entre lo formal y lo real hay mucha distancia. En la aplicación de la ley se sufre mucho con la retardación de justicia, los sesgos de género y el amedrentamiento a las víctimas. 

Cedeño considera que hace falta una prevención seria en todos los niveles de Gobierno del país. Otro problema que enfrenta la víctima es la falta del apoyo permanente de la familia, porque a veces los allegados se cansan y cuando realmente la mujer decide salir de ese círculo violento, ya no tienen dónde acudir. 

Actúa, detén las agresiones

Es una campaña que lleva adelante frente a una realidad que alarma. El 60% de las víctimas de feminicidio tiene menos de 25 años y nueve de cada 10 jóvenes conocen una amiga que sufre violencia, pero prefieren no involucrarse

Actúa Detén la violencia es una campaña que pretende romper la indiferencia del amigo o del círculo cercano ante una víctima. 

Bolivia puntea en Latinoamérica y el Caribe el ranking de violencia física contra las mujeres, y el problema se reproduce de manera alarmante entre los más jóvenes. La mitad de los 25 países del mundo con las tasas más elevadas de feminicidio están en América Latina y el Caribe;  se estima que una de cada tres mujeres mayores de 15 años de edad ha sufrido violencia sexual, lo que alcanza la categoría de epidemia de acuerdo con la OMS y con ONU Mujeres. 

Estas son algunas de las cifras que mueven a diversos colectivos del país a convocar a que la población joven pueda unirse en esta campaña, que pretende romper con la indiferencia de lo que sucede a su alrededor para que sancionen socialmente a los violentos y desplieguen redes de apoyo hacia jóvenes víctimas de violencia. Esto cuenta con el impulso de la Coordinadora de la Mujer, una de las instituciones que hace parte de la Articulación Regional Feminista.

Hacen conocer que un estudio realizado por la Coordinadora de la Mujer, el Colectivo Rebeldía y Oxfam, sobre lo que piensan los jóvenes respecto a la violencia, develó que el 86% conoce al menos una amiga que sufre agresiones por parte de su pareja. Sin embargo, el 57% piensa que no se puede reducir la violencia. Asimismo, cinco de cada 10 jóvenes están de acuerdo con prácticas de violencia machista.

Mónica Novillo, directora ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer, dijo que basado en investigaciones con jóvenes se puede decir que hay mucha justificación para la violencia, y justifican algunos casos, como el permitir que le controlan el celular y que les piden sus contraseñas de sus cuentas en las redes sociales.  

Uno de los principales canales de comunicación de la campaña es su página de Facebook @actuadetenlaviolencia, a la que invitan a sumarse a los jóvenes como señal de su interés de transformación.

Esta situación también preocupa al papa Francisco, que durante su visita a Perú, el mes pasado, invitó a "luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de feminicidio”. Ese llamado lo hizo durante una celebración dedicada a la Virgen en la plaza de Armas de Trujillo, ciudad ubicada en la costa norte peruana.

“Y son muchas las situaciones de violencia que quedan silenciadas detrás de tantas paredes. Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento pidiendo que se promueva una legislación y una cultura de repudio a toda forma de violencia”, dijo el pontífice.

Francisco ha clamado en varias ocasiones contra la violencia hacia las mujeres, pero en sus alocuciones públicas  aún no ha utilizado el termino feminicidio. El papa también abogó por una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea "el sufrimiento de los hermanos".