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Desde el 17 de abril y hasta el 25 de mes, el cielo da uno de los mayores espectáculos astronómicos del año. Se trata de la lluvia de líridas, que son restos son los restos del cometa C/1861 G (Thatcher) que ingresan a la atmósfera a 49 kilómetros por hora, según cálculos de la NASA.

Para poder apreciar al máximo la lluvia de estrellas fugaces, se necesita dos factores: que el cielo esté lo más oscuro posible y que esté despejado. Sin embargo, este año las condiciones no son las mejores puesto que el fenómeno coincide con la fase de luna llena, lo que ilumina bastante el cielo y evita que se pueda observar la lluvia de meteoros a plenitud.

En condiciones climatológicas  favorables, se podría observar un promedio de 20 meteoros por hora sin necesidad de prismáticos o telescopios, ya que se trata de una lluvia de actividad moderada. 

Si no puedes observar este fenómeno, en mayo habrá otro: la caída de meteoros llamada Eta Acuáridas que tendrá lugar en el amanecer del 6 de mayo.