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Pidió permiso al colegio para conversar con EL DEBER. Del otro lado del teléfono se oye la dulce voz de un muchacho, de 13 años, que vio cómo de pronto su vida cambió tras el éxito de Coco, la película de Disney. Ahora, Luis Ángel Gómez Jaramillo planea recorrer el mundo con su talento y Bolivia será el primer lugar que visitará fuera de México.

Estará en el país el 12, 13 y 14 de abril, y visitará La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Después armará fechas para otros países de Latinoamérica; sin embargo, sueña con pisar Europa. 

Su vida
Nació en San Francisco del Rincón (Guanajuato) y se crio en una casa humilde. Probó suerte en La voz kids, pero fue desclasificado. Quién se imaginaría que mucho tiempo después los productores de Coco verían el video de su participación en el reality y lo contactarían para que sea el que le dé vida a Miguel, el personaje principal del filme ganador de dos premios Óscar (película animada y canción original).
Él no se la creyó y no se la cree todavía. Ahora la prensa no lo deja ni asistir al colegio plácidamente. Los atiende a todos y no se cansa de repetir que no se considera una estrella del cine ni el famoso del momento. 

Cursa segundo de secundaria y cuando concluya el cole planea convertirse en un gran cantante y actor. Por el momento, estudia canto y sabe tocar la guitarra y el piano. De hecho, ya tiene su primer single original en YouTube llamado Mi Fátima, dedicado a una amiga muy especial.  

Dice que su pasión es el escenario, no así los dibujos animados ni los videojuegos. Si no está con la guitarra, que le regalaron recientemente, se dedica a afinar su voz porque también es mariachi, y junto con su grupo visitará tres ciudades bolivianas. 

Parecidos y otras cosas

Hay similitudes entre él y Miguel (el niño de Coco). Ambos le cantaban a la abuelita en el oído, tal vez no la misma canción (Recuérdame), pero ese momento era muy parecido al que tenía Miguel con la mamá Coco en la superproducción. Los dos poseen un amigo fiel. Miguel y el Dante xoloitzcuintle (raza mexicana) y Luis y Bigotes, un schnauzer.

Obviamente a los dos les gusta muchísimo la música y son muy buenos para la guitarra. Los dos son mexicanos y se derriten por un taco de carne y una flauta (tortilla). “Tanto así que ya se me antojó una”, dice Luis. Y ríe.

El personaje y Luis admiran a un solo artista: Pedro Infante, aunque en la peli cambia de nombre a Ernesto de la Cruz. Y los dos son un ejemplo de cómo se pueden alcanzar los sueños. 

Miguel resolvió unos líos familiares y Luis está en el camino de llegar a ser una estrella. “No hay nada fácil en la vida. Si quieren alcanzar algo, tienen que proponerse metas y alcanzarlas”, dice el pequeño.  

Su pilar fundamental es Blanca Érika Gómez, su mamá. Ella, ahora, hace de mánager y asegura que ya viajaron por todo México. “Yo le digo que siempre toque el piso, que no se deje llevar”, cuenta la señora. Y eso Luis lo sabe muy bien. No permitirá que el ego se apodere de él.

En los pasillos del colegio la relación con sus amigos no ha cambiado. “No soy famoso, soy popular”, se repite a sí mismo. Alguna vez dio un autógrafo o posó en una selfi. Le gusta el humor. Un día hará algo con otros grandes, Eugenio Derbez y Omar Chaparro. Y seguirá creciendo. 

1. De traje. Luis ya sabe posar ante los flashes de la prensa

2. Dúo. Su madre Blanca Érika Gómez es su pilar

4. Un grande. Ernesto de la Cruz es un homenaje a Pedro Infante, el cantante al que Luis admira