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Al calor de alumnos, exalumnos, voluntarios y autoridades universitarias, la familia de la Aldea Padre Alfredo festejó el cumpleaños 80 de su mentor, el sacerdote Alfredo Spiessberger, destacado por su labor educativa y humanitaria.

La celebración se realizó en la sede de la fundación, en el cuarto anillo, entre el canal Cotoca y la avenida Virgen de Cotoca. El acto comenzó a las 17:30 musicalizado por un grupo de jóvenes de La Mansión y palabras alusivas de quienes conocen la labor del padre. 

Posteriormente sus alumnos le entregaron tarjetas de felicitación, una torta alusiva a la ocasión y como cierre dieron paso a un grupo de mariachis, tal como es del agrado del cumpleañero. 

El padre llegó a Santa Cruz en 1970, procedente de Austria. Comenzó su labor evangelizadora en San José de Chiquitos y dos años después, al evidenciar las necesidades del lugar, inauguró su fundación.

La directora de la fundación, Salomé Nasica, señaló que el sacerdote tiene 54 años ininterrumpidos de labor cristiana. 
A la vez, lamentó que desde hace cinco años se encuentre postrado en cama por causa del 
alzhéimer.

En la actualidad, hay nueve unidades educativas gestionadas por la institución y más de 400 estudiantes registrados (200 de estos son internos del hogar). 

Arlex Rodríguez Espíndola, estudiante de Derecho de la universidad Cumbre, recordó sus días en el hogar y reconoció el efecto que tuvo en su vida.

“Es la máxima expresión de amor, gracias a él y a Dios soy quien soy. Estoy orgulloso de participar en su cumpleaños, porque gracias al padre es que no soy cualquier peji”, agregó.  

Las Aldeas Infantiles del Padre Alfredo son una institución sin fines de lucro en beneficio de los niños desamparados. En las casas viven y estudian niños en grupos de 12. El directorio está a la cabeza de Salomé Nasica y Sonia Rivero, como vicepresidenta.