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Después de que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informara que Bolivia cerró 2014 con una inflación del 5,19%, empezó el tira y afloja por parte de sectores obreros y empresariado privado del país en torno al incremento salarial que deberá dictar el Gobierno para este año.

En los primeros días de enero, la Confederación de Fabriles pidió al Gobierno un incremento salarial del 15% y demandó que el salario mínimo nacional suba de 1.440 a 2.000 bolivianos.

En respuesta, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) considera que el incremento salarial no debería superar el 5,19% del nivel de inflación, manifestó el vicepresidente de los privados, Ronald Nostas.

"El 5,19% es una buena base y un punto de partida para comenzar a negociar, pero pretender un incremento mayor ocasionará un daño al sector privado. Si sumamos otras medidas, como el doble aguinaldo, se afectará a la inversión y a la generación de empleo”, afirmó.

En Santa Cruz, el presidente del empresariado cruceño, Gabriel Dabdoub, fue prudente al referirse al incremento salarial. Señaló que todavía no se ha definido una postura sobre el tema.

El Gobierno calcula el incremento salarial en torno a la inflación. La gestión 2014 acabó con una inflación del 5,19%, porcentaje menor a lo previsto por el Gobierno en el Presupuesto General del Estado, que era de 5,5%.